El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal ha suscitado sentimientos encontrados en una histórica visita a la Amazonia peruana, en la que además de difundir su obra y su pensamiento buscaba cumplir uno de sus sueños: toparse con el gran río de América.
“En adelante quiero ser conocido como el poeta del Amazonas", reiteró el autor durante su estancia en la ciudad de Iquitos (Perú), que comenzó el 13 de septiembre pasado y se prolongó hasta el miércoles de esta semana.
El contacto con el Amazonas lo ha cumplido a placer en un extenso recorrido este monje trapense, suspendido ad divinis por el fallecido papa Juan Pablo II, revolucionario y militante del Partido Sandinista de su país; mientras la difusión de su obra y pensamiento ha tenido problemas por los recelos que despierta su presencia.
Por orden de Hernán Collazo, rector de la Universidad Nacional de la Amazonia Peruana (UNAP), se suspendió una cita entre el bardo y estudiantes de Literatura. “Según el rector, la presencia de Ernesto Cardenal podría incitar a la violencia", comentó molesto un dirigente estudiantil, quien catalogó de “ridícula” la prohibición, tras una vana espera en el comedor de la universidad, donde sería la actividad.
Este hecho contrastó con el doctorado honoris causa que le entregó la Universidad Privada de Iquitos.
El poeta afirmó que 80 años son pocos para cumplir su misión: "Vivir entregado a Dios y desde ahí sumergirse en la causa de la poesía, de América Latina, de los derechos humanos y de la justicia”.