Un mes después del paso de Katrina, las autoridades de California revisan sus planes de emergencia ante el creciente temor de que un terremoto de grandes magnitudes sacuda al Estado.
Las razones para estar preparado abundan. "Un sismo de magnitud 7,9 en la escala de Ritcher podría ocurrir en cualquier punto de la falla de San Andrés", que atraviesa el Estado, dijo a la AFP Robert Anderson, del Servicio Geológico Nacional (USGS).
Un sismo de tal magnitud en Los Ángeles y alrededores, ubicada sobre una telaraña de fallas sísmicas, podría dejar hasta 18.000 muertos, pérdidas económicas entre 82.000 y 252.000 millones de dólares y de 142.000 a 735.000 evacuados.
Las autoridades californianas se preguntan entonces qué pasaría si el Estado dorado tuviera que enfrentar una catástrofe de gran envergadura.
El paso del huracán Katrina primero y el ciclón Rita después en el Golfo de México "nos hizo estudiar nuestros planes de evacuación", afirmó a la AFP, Henry Renteria, director de la Oficina de Servicios de Emergencia (OES).
"Obviamente, en caso de un terremoto no habría alerta, por lo que sería aún más confuso y caótico", dijo.
El éxodo de casi tres millones de personas de las zonas costeras de Texas y Luisiana la semana pasada -anticipándose al paso de Rita- no sería nada comparable al caos que se podría generar si la población de Los Ángeles, la segunda ciudad más habitada de Estados Unidos con 17 millones de personas, debe salir del condado.
Y al igual que Nueva Orleans (Luisiana), California cuenta con un sistema de diques de contención a lo largo del delta del río Sacramento (centro) y del Valle Central (norte), que se encuentra en muy mal Estado.
Científicos vaticinaron que un sismo podría provocar una falla en los diques, que protegen a tierras de cultivo del agua en el área del delta del río y a planicies en peligro de inundación como a Sacramento, la capital de California, y otros núcleos urbanos de la zona.
Ante la alarma, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, solicitó en los días pasados 90 millones de dólares al gobierno federal para mejorar el estado de los diques más críticos.
"Esperamos ver una falla de los diques si ocurre un terremoto. Estamos muy preocupados. Sobre todo por que no hay suficiente dinero para repararlos", dijo a la AFP Susan Tubbesing, del Instituto de Investigación de Planificación de Terremoto de California.
Tras el desastre de Katrina, la senadora demócrata de California Dianne Feinstein urgió al presidente George W. Bush a establecer planes de emergencia concretos, de manera de prepararse para una futura calamidad.
Sumida en una gigante crisis fiscal, California no pudo invertir los fondos necesarios para prevenir posibles desastres. A ello se le suman las acusaciones de legisladores estatales contra el gobierno federal de invertir casi todo el dinero de emergencia en su campaña anti-terrorista.
Los expertos coinciden empero que ni el peor de los escenarios puede compararse con la trágica devastación de Katrina, que dejó más de 1.100 muertos en el sur de Estados Unidos y hundió el 80% de Nueva Orleans.
"Obviamente podríamos ver barrios enteros devastados pero no una ciudad entera" como pasó en Nueva Orleans, dijo Renteria.
En los últimos años California fue sacudida por devastadores terremotos como el de 7,1 grados en la escala Ritcher que azotó Loma Prieta (85 km al sur de San Francisco) en 1989, con un saldo de 63 muertos, y el de Norhtridge (30 km al noroeste de Los Ángeles) de magnitud 6,7, que cobró en 1994 la vida de 57 personas.
Tras ellos, California ha tomado serias medidas en edificios, escuelas, carreteras y hospitales para prevenir un desastre mayúsculo.
Sin embargo, los expertos subrayan que por sobre toda las cosas en los primeros días nadie puede sentarse a esperar ayuda.
"Las personas deben aprender a cuidarse solas al menos en las primeras 72 horas", dijo Renteria.
"Nadie, ni el gobierno ni el Estado, estará para ayudar", añadió.