¿Es posible separar en las pantallas el debate de la información? O, ¿las posiciones ideológicas y las tendencias políticas del análisis sustancioso? El debate sobre el proyecto de ley de “reactivación productiva” de León Febres-Cordero ha dado muestras de que se lo puede hacer, cuando los informadores no creen que tienen la obligación de opinar en el momento de contar los hechos.
En estos días que se ha emitido información sobre el debate del proyecto, se han recogido opiniones de diverso tipo y se han expuesto con equilibrio los diversos aspectos del proyecto. Con un plus: se ha comenzado a discutir ampliamente sobre el costo del dinero y las condiciones en que trabaja el sistema financiero ecuatoriano. Tentaciones como hacer lecturas regionalistas (en algunas radios de Quito se ha dicho que se intenta golpear un sistema financiero predominantemente serrano), tampoco han prosperado.
No obstante, como se han encargado de dejar en claro los proponentes del proyecto de ley (los diputados socialcristianos), el proyecto ha recibido el rechazo de la mayor parte de analistas, editorialistas, comentaristas y formadores de opinión. Atribuir esta casi unanimidad a vinculaciones con la banca (como lo han hecho los mismos legisladores) es una generalización que no cabe.
¿Preludios o casualidades?
Completemos el escenario: la opinión es contraria al proyecto, pero la información no ha tenido ese sesgo o “bias”, del que hablamos alguna vez. ¿Un signo de mejores tiempos para la información televisiva? Ojalá, así fuese. Porque hay otro detalle importante: como lo han revelado algunos estudios, generalmente los reporteros tienden a asumir como suyos los discursos dominantes (sea en el campo que sea, desde el fútbol hasta la política migratoria); en este caso es muy sintomático que las posiciones del socialcristianismo ya no sean asumidas como tales. Al punto que los políticos de esta tendencia reivindican para sí mismos un papel contestatario, impensable hasta antes de la crisis de 1999.
Sin embargo, ese sano ambiente mediático inicial puede trastocarse seriamente en estos días; a medida que el debate tienda a volverse más duro y aparezcan los protagonistas de primera fila. Febres-Cordero ya regresó a las pantallas para atacar a los banqueros y sumarse a las críticas contra la toma de posiciones de los analistas de prensa, radio y TV. Mientras, el presidente de la Federación de Cámaras de Comercio, Blasco Peñaherrera, y el presidente del Banco del Pichincha, Fidel Egas, protagonizaron un duro enfrentamiento radial.
Por suerte, hasta el momento, Teleamazonas –canal que pertenece al mismo grupo económico que el Banco del Pichincha– ha permanecido casi ajeno al debate. Eso ha sido bastante positivo. ¿Si la cosa se agrava seguirá en esa línea? Los televidentes esperamos que sí. Pero desde el otro lado, no se puede descartar que se intente reiniciar la llamada “Guerra de canales”. En ese sentido, el retorno del día lunes de Rafael Cuesta a las pantallas puede ser meramente una simple casualidad o el anuncio de tormentas mayores.