"Casi todos los bebés pequeños tienen reiterados episodios en los que el diafragma se contrae y los hace emitir el conocido sonido de "hip, hip". Incluso cuando están en el vientre materno. Los padres se suelen preocupar en exceso, ya que esto no afecta la salud de los pequeños. "
Cuando los bebés son pequeños e incluso cuando los niños ya superan los dos o tres años de vida, los padres -sobre todo los primerizos- suelen preocuparse en exceso por la salud de sus hijos. No faltan las llamadas a altas horas de la noche para contarle al pediatra que el bebé tiene unas líneas de fiebre o las corridas a la sala de emergencia ante la primera señal de diarrea.
Aunque es un buen signo estar atentos a todos los síntomas de los pequeños, los padres deben aprender a evaluar su gravedad, siempre dentro de sus posibilidades. El hipo, que se da con frecuencia en bebés y niños, suele convertirse en una de esas situaciones mal encaradas por los padres, que se preocupan en demasía mientras que sus hijos en realidad no sienten molestia alguna.
Incluso, los bebés empiezan a tener hipo dentro del vientre materno. Esto suele comenzar después del primer trimestre y la madre lo nota a través espasmos indoloros e irregulares en la panza. Por eso cuando llegan al mundo, sobre todo durante los primeros meses, los bebés continúan teniendo hipo. Este se produce por espasmos o contracciones del diafragma (una estructura músculo- fibrosa delgada que separa los pulmones de la cavidad abdominal), que se dan cuando el estómago se llena con alimento o con aire (por ejemplo después de llorar) y presiona el diafragma. Cuando éste se contracciona hace que las cuerdas vocales se cierren cuando el bebé inhala, produciendo el clásico sonido "hip".
En general el hipo se puede dar por varias causas, como una mala forma de alimentación que hace que la boca del pequeño no se adhiera totalmente al pezón o a la tetina de la mamadera y deje entrar mucho aire a su estómago a medida que succiona. Los bebés también pueden sufrir hipo como consecuencia de una indigestión, de tener el estómago vacío y de estar cansados y fatigados.
Normalmente los padres no deben preocuparse cuando sus hijos comienzan a tener hipo, ya que usualmente desaparece a los pocos minutos. Simple-mente deben tomar el recaudo de no alimentarlos durante estos episodios. Lo ideal es esperar entre 5 y 10 minutos.
Para ayudarlos a aliviar las molestias que ocasiona el hipo, mamá y papá pueden cambiar la posición en la que se encuentra el bebé y tratar que eructe con frecuencia. Para ello varios pediatras aconsejan sostener al bebé erguido contra el hombro de la mamá y darle pequeñas palmaditas. Como algunos recién nacidos tienden a acumular mucho aire cuando maman o beben leche esto puede ayudar a sacar el aire y detener el hipo. Otra ayuda posible reside en comprimirles el pecho flexionando sus rodillas hacia arriba.
También le pueden dar de beber agua (sola o con azúcar) y procurar alimentarlo siempre que esté calmado, lo que disminuirá las posibilidades de que tenga hipo cuando come. A la hora de la alimentación se puede implementar otro consejo básico que consiste en controlar el tamaño de la tetina, ya que si ésta no tiene la medida adecuada, favorecerá la entrada de agua.