La actriz, que tiene una compañía teatral, dice que volver a su país para quedarse no será algo fácil.
Cuando Cecill Villar, actriz ecuatoriana que dirige su propia compañía de teatro en Nueva York, recuerda a su añorada Guayaquil y al Ecuador dice que la invaden emotivas remembranzas.
“En mi ciudad querida nací, di mis primeros pasos y tuve la oportunidad de elegir. Mi Patria será siempre Ecuador; sufro con sus sufrimientos y disfruto con sus triunfos. Me apenan ciertas realidades sociales y ciertos conflictos políticos, pero anhelo siempre que el futuro sea luminoso”, dice la hija del recordado actor nacional Paco Villar Balladares.
¿Piensa volver a vivir en Ecuador?, le preguntamos, y Cecill piensa un poco antes de responder. Luego lo hace con franqueza: “No creo que a vivir porque sería volver a desenterrar las raíces familiares y profesionales que ya he hecho aquí. Me costó cuando llegué aquí y volvería a costarme ahora al regresar. No se puede estar cambiando a cada rato”.
Después Cecill, que actuó desde que nació, pues participaba en las radionovelas que dirigía su padre en los años cincuenta, cuenta que sueña con unas largas vacaciones en su país natal, al que extraña, en especial a Guayaquil. A su gente, a sus calles bulliciosas y su calor humano. “Extraño el Salado y el Guayas; el ambiente cultural que nos permitía reunirnos a diario entre los amigos y eso no se puede hacer acá, pero es tarde para cambiar de ambiente. Yo tengo mi vida hecha acá, estoy con mi padre y mis hermanas, así que mi vuelta solo será de vacaciones para darme un respiro”, dice nostálgica.
Ella, que se inició profesionalmente en 1959 después que, con la llegada de la televisión a Guayaquil, su padre fue nombrado director artístico del Canal 4, comenzó a viajar constantemente a Nueva York en los años sesenta. Hace catorce años decidió radicarse definitivamente ahí y seguir haciendo lo que le gusta.
Hoy dirige su propia compañía de teatro en Nueva York y ha sido distinguida con innumerables preseas, la última en abril pasado cuando la Asociación de Cronistas de Espectáculos (ACE) le concedió el primer premio en el género de la comedia por Un hijo de contrabando, una trama que permaneció varios meses en cartelera con llenos completos.
“Yo ya conocía el medio y además tenía desde Guayaquil mi propia compañía de teatro. Por eso decidí implantar el teatro en idioma español y en todos estos años he alcanzado grandes éxitos. Fíjate que el 1 de octubre inauguramos la quinta temporada del Teatro Candilejas, un suceso que la gente de habla hispana espera con entusiasmo”, cuenta.
Cuando vivió en Ecuador y, con el heredado temperamento innovador, Cecill inició en 1979 el teatro profesional continuo en Guayaquil con Candilejas y más tarde con Humoresque, escenario que se convirtió en hábito de los porteños amantes de la actividad.
“Siempre recuerdo que fue un emprendimiento con Enrique Pacheco y Pancho Falquez. Cuando empezamos el teatro era una actividad esporádica. Nosotros le dimos permanencia, pese a que nos decían que en Guayaquil no había una costumbre teatral. Sin embargo, noche a noche llenábamos las 400 localidades del teatro”, cuenta Cecill con mucha motivación, pero también con la nostalgia de aquellos tiempos en que vivía en Guayaquil y que no volverán.