Viernes 16 de septiembre del 2005 Sucesos

Guardia asesinado a bala en zona vigilada

Vigilaba uno de los 40 puntos críticos señalados por el Cabildo

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Éricka Fernández (i) y Emperatriz Vargas, esposa y prima del fallecido, respectivamente.

El gerente regional de Laar dijo que la familia del vigilante recibirá 10.000 dólares como indemnización.

Un guardia de seguridad de la empresa Laar, una de las cuatro compañías que custodian 40 puntos críticos de Guayaquil, fue asesinado la noche del miércoles pasado mientras trabajaba.

Simón Vargas Ruiz, de 23 años, recibió un disparo en el pecho, que atravesó su chaleco antibalas, mientras vigilaba el puente que une las ciudadelas Kennedy Norte y Urdesa Norte. Su compañero Jorge Flores Izquierdo fue golpeado por los agresores.

Marcelo Salgado, gerente de Laar, señaló ayer que los guardias están asegurados y precisó que en caso de muerte durante el cumplimiento de su trabajo, el monto de la póliza es de 10.000 dólares.

Uno de los 20 guardias de seguridad de la empresa Laar, que custodia 10 de los 40 sectores considerados críticos en Guayaquil, fue asesinado la noche del miércoles pasado con un disparo en el pecho que atravesó su chaleco antibalas.

El hecho ocurrió cerca de las 22h00 en una de las zonas críticas, ubicada en el puente que une las ciudadelas Kennedy Norte y Urdesa Norte, cuando la víctima, Simón Vargas Ruiz, de 23 años, se encontraba  en el turno de las 19h00 del miércoles hasta las 07h00 de ayer. Junto a él estaba su compañero Jorge Flores Izquierdo, quien no sufrió heridas, a pesar de que le dispararon, pero sí lesiones porque fue golpeado.

Pablo Alvarado Martínez, quien relevó a los atacados, explicó que sus compañeros estaban parados del lado de Urdesa Norte cuando un auto que venía de la Kennedy detuvo la marcha y se bajó uno de sus ocupantes.

“El hombre que se bajó estaba armado y disparó contra Vargas y Flores, quienes se separaron y respondieron al ataque disparando sus armas”, señaló el vigilante privado.

Un reporte policial agregó que Vargas fue impactado en el tórax y una camioneta Datsun amarilla, de placas GEM-865, lo llevó hasta la clínica Kennedy, donde se comprobó su fallecimiento.

El documento también señala que Jorge Flores, el guardia que se salvó, dijo a los gendarmes que los delincuentes eran cinco y que se movilizaban en un auto Hyundai Tucson negro, con vidrios polarizados, sin placas.

Además de disparar contra los celadores, los pillos se llevaron un revólver Taurus calibre 38 con cinco cartuchos, una repetidora Mossberg, una radio de comunicaciones, un chaleco antibalas y las llaves de la motocicleta, tras vaciar el tanque de combustible, para evitar que los siguieran.

El protocolo de autopsia indica que Vargas murió a consecuencia de la laceración que sufrió su pulmón izquierdo y vena aorta ascendente producto del disparo.

En la morgue de la Policía, los familiares de Simón Vargas, quien tenía cuatro meses como empleado de Laar, esperaban ayer que se le practicara la autopsia para trasladarlo a su casa, en Bastión Popular.

Agobiada por la muerte de su esposo, Éricka Fernández preguntaba continuamente qué va a pasar ahora con sus dos hijos, de 6 y 2 años, y con ella, quien está embarazada de tres meses.

Marcelo Salgado, gerente regional de Laar, señaló ayer que los guardias están asegurados contra cualquier situación y precisó que en caso de muerte durante el cumplimiento de su trabajo, el monto de la póliza es de 10.000 dólares. “La empresa cubre los gastos mortuorios y el trámite del seguro, que inicia apenas se ponga la denuncia del hecho en la Fiscalía, que ya se hizo”, acotó.

El director de Justicia y Vigilancia del Municipio de Guayaquil, Andrés Roche, manifestó que es la Policía la que debe pronunciarse sobre el crimen tras las investigaciones y no el Cabildo.

Moradores de Urdesa aseguraron que en este sector rondan diariamente delincuentes, a pie y en vehículos, y que probablemente el ataque a ambos guardias fue para amedrentarlos.

“Hay carros que pasan por el sector y ya todos sabemos que son ladrones de las casas o los accesorios de los carros”, aseveraron.

OTROS CASOS

10 de diciembre del 2004
Samuel Parrales Álava, de 25 años, y Gonzalo Montero Guamán, de 24, guardias de la empresa Seguiresa, resultaron heridos luego de que  sujetos les dispararon cuando estaban en uno de los 40 puntos críticos,  ubicado en la intersección de las calles José de Antepara y Argentina.

8 de enero del 2005
El policía municipal Alejandro Ávila Cantos, de 37 años, recibió dos balazos desde un taxi en el que iban tres sujetos, mientras resguardaba el domicilio del director del departamento de Justicia y Vigilancia del Municipio de Guayaquil, Andrés Roche.

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