Los rústicos puentes de palos y tablones en catorce quebradas de la vía Penipe-Baños se los reemplazó con estructuras metálicas y el camino angosto y peligroso es ahora una vía firme y nivelada.
El cambio en esta carretera de 26 kilómetros, que une a las provincias de Chimborazo y Tungurahua, no solo ha permitido acortar distancias sino que ha reactivado un sector alicaído hace aproximadamente cinco años, tras el proceso eruptivo del volcán Tungurahua.
Precisamente fueron los moradores de esta zona que, en su desesperación por no abandonar sus terrenos que construyeron los puentes de madera por donde con mucha dificultad circulaban carros livianos.
Trabajos
Los trabajos de reconstrucción están a cargo del Ministerio de Obras Públicas y se prolongarán por dos meses más, aunque por la vía ya circulan vehículos de todo tamaño, incluso camiones.
Marco Santillán, director de Obras Públicas del Municipio de Penipe, explicó que en las quebradas se hicieron variantes y se amplió el ancho de la carretera.
Agregó que se ensancharán las alcantarillas para ayudar al desfogue de los flujos y lahares (material volcánico) que bajan del Tungurahua.
Santillán insistió en que se entreguen los 200.000 dólares que ofreció el ministro de Obras Públicas, Derliz Palacios, para colocar el doble tratamiento asfáltico de la vía.
El coordinador de la Defensa Civil de Tungurahua, Mauro Rodríguez, pidió la urgente colocación de equipos de monitoreo en las quebradas para detectar la presencia de lahares e inmediatamente “cortar” la circulación vehicular por esta ruta.
“A los moradores nos interesa volver a tener el servicio de transporte de pasajeros”, dijo Cristóbal Salguero, de la comunidad Cusúa.
CARRETERA
PUENTES
Las autoridades de Chimborazo y Tungurahua han pedido al Gobierno la transferencia de 410.000 dólares para construir los puentes en esta vía.
COMPROMISO
El ministro de Obras Públicas, Derliz Palacios, durante una visita a Ambato se comprometió a la entrega de 200.000 dólares para el doble tratamiento bituminoso de la Baños-Penipe, para que la capa de rodadura quede en buenas condiciones, aunque no como era antes del proceso eruptivo.