- SEP. 08, 2005 - Foto - La caja - EL UNIVERSO
Estos han sido días muy agitados y confieso que aún no me repongo del todo de la indignación y sorpresa que me ha provocado el episodio de la revista Rolling Stone, que tan bien reseñó este Diario en su edición de ayer. Pero la vida sigue y la TV está prendida las 24 horas. Los lectores, tampoco, esperan.
Por ejemplo, Susana Valverde se indigna al igual que muchos televidentes al ver cómo en muchos canales la muerte de Gonzalo Benítez, uno de los referentes de la música tradicional ecuatoriana, ha pasado casi desapercibida. Teleamazonas le ha dedicado buenos espacios; Ecuavisa anunció su muerte en la emisión local de su noticiario del mediodía y luego ha cubierto su velatorio y ha mostrado perfiles del artista.
Pero Susana Valverde plantea una cuestión ineludible: “¿Cuál es el rol de los programas de espectáculos? ¿Qué aportan a la sociedad? Pensaba yo (equivocadamente) que de alguna manera apoyaban y valoraban a los artistas nacionales. Con mucho pesar me enfrento a la realidad de que no les interesa que los valores artísticos de nuestros cantantes trasciendan ni de siquiera sembrar la semilla de orgullo en nuestra juventud, por quienes han hecho verdadera música, poemas en sus canciones”.
Pues basta ver cómo en programas como el de Marián se refieren a ellos mismos como “nosotros, los de la farándula”, para entender que los espacios de este tipo solo sirven para que sus presentadores puedan extasiarse mirándose al ombligo y hablar (bien o mal, eso no importa) unos de otros. Nada más.
El deber ser y la triste realidad
¿Cuál debiera ser el papel de un verdadero periodismo de espectáculos? No lo digo yo, el maestro de la deontología periodística Javier Darío Restrepo señala en su Consultorio Ético: “El periodismo del espectáculo cumple un indispensable papel en la sociedad cuando, a través de la noticia, enseña a espectadores y receptores de los medios de comunicación a ser receptores activos. Esto sucede si el periodista con conocimiento técnico sobre el espectáculo y sobre los medios entrega a sus lectores elementos de crítica para que sepan por qué es bueno un programa o espectáculo y por qué es mediocre o malo”.
¡Qué lejos de esos objetivos y principios están los programas de farándula! En el lado opuesto, incluso. Porque aun cuando levantan los ojos de sí mismos como “protagonistas de la farándula” y deben informar sobre algún espectáculo, se rinden ante dudosos empresarios artísticos (caso Marc Anthony) o ante el efímero cantante de reggaetón de turno, sin ofrecer al televidente ningún elemento de juicio válido e importante sobre el real valor de cada espectáculo.
Entonces, no es extraño que Gonzalo Benítez no sea un tema para este tipo de espacios. Todo lo contrario, sería casi una ofensa que un referente nacional caiga en manos de ‘Vamos con todo’, ‘Los especialistas’, ‘Noche a noche’, ‘Simplemente Mariela’, etcétera.