En España, parte de su sociedad vive una contradicción porque rechaza a los inmigrantes, pero los necesita.
España se convirtió en un país receptor de migrantes a partir de 1998 y 1999. Según el diputado por Barcelona, Carlos Campuzano, quien conversó con Diario EL UNIVERSO, recién dos años después la migración aparece como un tema de la agenda pública de los candidatos presidenciales, pero concebida como un problema.
Campuzano participó en el seminario sobre ‘Migración y desarrollo económico’ que organizó la semana pasada la Confederación Parlamentaria de las Américas.
P: ¿Cómo golpeó a la sociedad española la inmigración?
R: A partir del 98 y 99 la inmigración irrumpe en la agenda política, en los medios y en la ciudadanía. Por eso en la campaña del 2000 se habló por primera vez de este tema, desde entonces la migración aparece siempre entre los tres primeros problemas que los ciudadanos creen que tiene la sociedad española.
P: ¿La inmigración es considerada como un problema?
R: Sí, la sociedad española considera a la migración más como un problema que como un hecho positivo, dicen que hay demasiados emigrantes, pero al mismo tiempo tienen a su migrante que les ayuda en las labores de la casa, hay sectores de la sociedad que no se habrían desarrollado si no fuera por los migrantes. Se vive una enorme contradicción.
P: ¿Esa visión negativa es porque se vincula al migrante con el delincuente?
R: Hay una percepción basada en hechos reales, de una pequeña delincuencia protagonizada por jóvenes marroquíes, las pandillas de latinos. Hubo el caso sonado de un asesino ecuatoriano (El Monstruo de Machala). Si la realidad es amplificada por un discurso político como el del gobierno de (José María) Aznar que vinculó migración con delincuencia y los medios tratan la noticia no como un joven que asesina una mujer, sino como un ecuatoriano, toda esa mezcla, hace aparecer al emigrante como un delincuente potencial. Además se ha utilizado de forma perversa la cifra de extranjeros presos, que no llega al 20% de los detenidos.
P: ¿Cómo hacer para que se vea el lado positivo de la migración?
R: Hay que entender que todo proceso de asimilación es largo. La integración va a ser posible solo si al mismo tiempo se mantiene el nexo con el país de origen. Son comunidades transnacionales que se sienten españolas y ecuatorianas. Los partidos políticos están en deuda porque no han podido plantear una política migratoria incluyente, donde un migrante tenga la perspectiva de prosperar. Es indispensable la unión para que españoles y migrantes compartan valores y una idea de futuro.
P: ¿Ayuda el proceso de normalización?
R: Es al mismo tiempo la expresión del fracaso de las políticas de inmigración, cuando has debido aceptar 700 mil peticiones de normalización, quiere decir que has sido incapaz de lograrlo por la vía regular. En este año han ingresado 14 ecuatorianos con contratos de trabajo indefinido y 135 temporales. Esto en relación a los que se legalizaron, no tiene sentido. Si queremos evitar más naufragios no puede mantenerse la ilegalidad como vía principal de migración.
P: ¿Por qué no se ha logrado un acuerdo político básico en la misma España sobre migración?
R: Si no fuese concebida desde la sociedad la migración como un problema no habría el cálculo político.
No se puede entender el desarrollo económico de España sin los migrantes, hay una riqueza cultural que alimenta el país, aunque no todos los reciben así.
Carlos Campuzano
Diputado por Barcelona