El cuarto del bebé debe ser un ambiente cálido y estimulante pero también seguro. A medida que van creciendo, los chicos se enfrentan con muchos peligros domésticos. Cómo amortiguar las caídas, evitar los golpes y lastimaduras, y diseñar una habitación divertida.
Una de las actividades que más disfrutan las mujeres durante los nueve meses del embarazo es preparar y decorar la habitación del bebé. Aunque esto estimule sus habilidades como diseñadoras de interiores y se entusiasmen comprando los muebles, eligiendo los adornos y pintando las paredes de colores divertidos, al armar el cuarto del futuro hijo es tan importante tener creatividad como conocer y respetar las medidas de seguridad. Así se podrá imitar la protección y el calor de la panza materna.
Las reglas de seguridad tanto de la habitación del bebé como de toda la casa deberán ir adaptándose a medida que el niño vaya creciendo. Para concebir el diseño del cuarto del recién nacido es bueno hacer un equilibrio entre las dimensiones del espacio y el mobiliario que se desee instalar, tener en cuenta la ubicación de los enchufes y pensar en el futuro. Por eso se recomienda que la habitación sea sencilla y que tenga pocos muebles siempre apoyados contra la pared, para que cuando sea más grande pueda tener su propio espacio para poder jugar. Además, nunca se deben poner los muebles debajo de las ventanas. Así se evitan accidentes y golpes contra los marcos y se desalienta a los niños a que miren descuidadamente hacia abajo.
Otra cosa importante que hay que tener en cuenta es, si se decide pintar, elegir una pintura no tóxica, que no contenga plomo. También es necesario chequear que los marcos de los placards, puertas y ventanas no estén descascarados, porque cuando comienzan a gatear los bebés suelen llevarse muchas cosas a la boca, e ingerir pintura les puede causar fuertes dolores de cabeza.
En cuanto a los colores y al diseño, muchos decoradores aconsejan elegir coloraciones llamativas y cálidas para estimular los sentidos y la curiosidad del bebé. Se puede usar sólo un tono, o pintar rayas de tonalidades que combinen.
Incluso, los padres más habilidosos pueden dibujar motivos infantiles.
Si el piso es de tablas de madera, hay que cuidar que no esté astillado ni separado. Además, si se decide pulirlo, es recomendable hacerlo meses antes del nacimiento, ya que algunos tratamientos químicos utilizados siguen emitiendo vapores tóxicos durante varios meses. Si en cambio se decide colocar una alfombra, esto amortiguará las posibles caídas cuando empiece a caminar. Pero se debería elegir un tapete de pelo corto, ya que es más higiénico.
Es importante que la cuna en la que duerma el bebé sea sencilla, que no tenga demasiados adornos ni piezas rebatibles, porque a medida que comienzan a pararse podrían lastimarse. También es fundamental controlar la distancia entre los barrotes; ésta debe ser de 6 a 7,5 centímetros, para evitar que el niño pueda introducir su cabeza entre ellos. La altura del perímetro de la cuna (cabecera, barandales) debe ser de al menos 50 centímetros, para que no pueda bajarse solo y se caiga en el intento.
Para crear un buen ambiente que estimule el descanso y el crecimiento del bebé, es aconsejable que la habitación sea fresca y que tenga una fuente de luz natural, pero que no haya corriente de aire. Con la iluminación se puede reforzar este espacio. Mediante un dimmer se pueden crear diferentes climas y, sobre todo, entrar a la habitación sin despertar al niño.