Las tomas del asistente técnico del Deportivo Quito lanzando puñetazos al fotógrafo de EL UNIVERSO dicen más que mil imágenes sobre el descontrol en el equipo capitalino. No obstante, las declaraciones del presidente de este equipo van más allá: “Si voy por la calle, nadie tiene derecho a sacarme fotos o a hacerme entrevistas sin mi permiso, porque eso es violar mi intimidad”. Terrible confusión mental la de este señor. Aunque hay matices y límites, en la calle, en los estadios, en cualquier espacio público, es legítimo sacar fotografías, hacer entrevistas y utilizar cámaras porque no tienen el mismo significado que realizar grabaciones con cámara o grabadora ocultas en el interior de sitios privados: oficinas, casas, clubes y/o… despachos ministeriales.
Precisamente de un despacho ministerial, del que ocupa el Secretario de Salud Pública, ha salido un video grabado con cámara oculta sobre el caso de las falsificaciones de la rúbrica presidencial. ¿Qué valor tiene la pieza? Para comprobar la falsificación, poco. Si se quiere implicar a Fausto Bravo, mucho… Sin embargo, como muestra de las dificultades de expresión y la cara dura de un técnico supuestamente de alto nivel que pide una dirección, resulta desolador…
La antitelevisión ataca de nuevo
“Ya no lo hacemos más”, dijeron en Canal Uno sobre la antitelevisión de la cual fueron pioneros: transmitir un partido de fútbol con la pantalla inmóvil o en loop. Bueno, el fin de semana lo volvieron a hacer con el Emelec vs. Aucas, dato que en esta oportunidad se ha reconfirmado con varias fuentes.
La explicación está en los ratings, ese Gran Dictador. En otras palabras, hay una gran teleaudiencia que prefiere escuchar los partidos por TV y no por radio. ¿Alguna explicación? El asunto es que más que ver, la gente “salta” por la TV: el zapping debe ser el “deporte” que más se práctica en los hogares contemporáneos. Por eso, resulta más cómodo no ver el fútbol (solo escucharlo) y estar saltando en segundos por la novela, el noticiario, la película, que sentarse a escuchar radio y dejar volar la imaginación.
¿Resulta legítimo aprovechar ese fenómeno para hacer antitelevisión? O, todo lo contrario, ¿se lo debe asumir como un reto para plantear mejores producciones que obliguen al público a engancharse con un programa? Está claro, por dónde van las respuestas en algunas televisoras.
Una corrección y otra ampliación
Es necesario ampliar un comentario y corregir un dato en relación con ‘Las caras de la justicia’, espacio que se transmite por Gamavisión. Es destacable desde todo punto de vista que se haya apostado por un espacio de debate serio con los candidatos a magistrados de la Corte Suprema de Justicia y panelistas de buen nivel (periodistas, miembros de organizaciones de la sociedad civil e invitados internacionales). Lo es doblemente porque al parecer los ratings no están acompañando al programa en un horario clave (esta es la corrección), como el de las 07h00, cuando en las demás televisoras se pugna por tener a los personajes que les entrega la coyuntura noticiosa.
Todo bien, pero, ¿por qué ‘Las caras de la justicia’ se inauguró justamente con el Dr. Alfonso Zambrano Pasquel, abogado de los Isaías, accionistas mayoritarios del canal? ¿Puede un sorteo –como aseguran los productores que se hizo– ser tan certero en las “casualidades”?