‘Buenos Muchachos’, de Gamavisión, celebró su centésima emisión cobijada por el poder político: los mejores deseos de los alcaldes de Quito y Guayaquil y la presencia en el set del gobernador del Guayas, Guido Chiriboga. Estratégica forma de legitimar socialmente un programa cuyo nombre viene del “Goodfellas” mafioso (vía Argentina), su estilo de verdad es lanzar rumores y calumnias y cuyo lema es “ya te metimos la mano”.
Pero ahí estuvo Guido Chiriboga junto a la tripleta Pinoargotty (quien se baña en Axe y habla con Dios), el licenciado Dupleint (quien juega con su ambigüedad en su orientación sexual) y Pedro Ortiz Jr. (el cazador de gazapos televisivos). Toda una muestra de coherencia ver a un Gobernador cuyos pronunciamientos en varios temas eran conservadores y hasta moralistas hablando de “tetas”, tomando cerveza y contando chistes verdes en un set de televisión.
En cualquier caso, el programa 100 tuvo una parte sustanciosa: la revisión de “los mejores errores de la televisión ecuatoriana” (Sic) o “El pan nuestro de cada día”. Entre la selección hubo un par de episodios que más que risas provocan estupor: aquel “mírale las tetas a esa de negro” que Fabián Gallardo lanzó en una cobertura frente a un graderío; y el patético gesto de Gustavo Navarro en ‘A reventar’ al agitar unos dólares ante el público, lo cual provoca que la gente se arroje, caiga y se golpeé.
Los observatorios de medios y la burocracia
Que el exabrupto de Gallardo y la torpeza populista de Navarro no tengan una sanción social son muestras del grado de la impunidad e irresponsabilidad en que se mueve gran parte de nuestra televisión. En otros países por mucho menos han caído encumbrados personajes mediáticos.
El tema trae a escena la necesidad de contar con verdaderos observatorios de medios. ¿Verdaderos? Bueno, aquel que existía bajo el nombre de “Observatorio de medios Víctimas de la prensa” funcionó hasta que su director, Diego Guzmán, consiguió un alto cargo en el actual Gobierno. Quienquiera se puede dar una vuelta por las direcciones de internet:
http://prensacorrupta.com y
www.victimasdelaprensa.com y se encontrará con un sitio abandonado, cuya último boletín se editó pocos días antes de la caída de Gutiérrez y del inicio de la gestión burocrática del director del observatorio.
Recordemos que “Víctimas de la prensa corrupta” y luego el “Observatorio de medios” fueron espacios ideales de feroces ataques, muchas veces sin sustento, contra todo aquel a quien Guzmán consideraba un objetivo. En el balance final, la iniciativa dejó planteada la necesidad de contar con un verdadero observatorio de medios, aunque cualquier iniciativa en ese sentido deberá ser profesionalmente conducida para convertirse en un real mecanismo de información y acción ciudadana.
Hay proyectos. Algunas universidades tenían listos sus propuestas y según las reseñas de prensa, el tema volvió a ser abordado durante el panel sobre ‘Medios y democracia’ que organizó la Fundación EL UNIVERSO el viernes pasado. ¿Quién le pone el cascabel al gato?