Los sobrevivientes, entre ellos dos menores de edad, flotaron durante 28 horas agarrados a tanques plásticos.
El hundimiento de una embarcación con capacidad apenas para quince personas, mantiene desaparecidos desde el sábado anterior a un número de ecuatorianos seis veces mayor: 94 que intentaban llegar a Guatemala y luego a los Estados Unidos.
Operativos de búsqueda y rescate se iniciaron ayer en aguas de Ecuador y Colombia en busca de más sobrevivientes. El barco pesquero zarpó de un puerto de Esmeraldas con 103 migrantes a bordo.
Nueve de los ocupantes, siete hombres y dos mujeres, lograron ser rescatados por el barco Don Félix la mañana del domingo cuando flotaban a la deriva, y llevados ayer a la ciudad de Manta en la lancha 24 de Mayo de la Armada nacional. Pese a esto, recién ayer se informó del caso.
Aún se desconoce el nombre de la embarcación hundida. La mayoría de los náufragos era de las provincias del Azuay y de El Oro.
En el comedor de la lancha 24 de Mayo, de la Armada Nacional, aturdidos, con las miradas perdidas y laceraciones por quemaduras de sol en los rostros, brazos y otras partes del cuerpo, llegaron a las 15h30 de ayer al puerto de Manta, los nueve sobrevivientes del naufragio de un barco pesquero que, con 103 emigrantes ecuatorianos, zozobró en aguas del Pacífico colombiano, la madrugada del sábado pasado.
Las dos mujeres del grupo tenían sus rostros con más laceraciones. Una de ellas, Wilma Castro, no podía ni decir su nombre porque sus labios sangraban. De sus ojos, enrojecidos, no solo manaban lágrimas sino una lagaña verdosa que permanecía adherida a sus párpados.
Aquellas huellas delataban el sufrimiento de los nueve sobrevivientes. Ellos permanecieron durante 28 horas flotando en alta mar, agarrados de tanques plásticos, luego que el barco que partió la noche del jueves de algún puerto de Esmeraldas se hundió en el Pacífico colombiano, a 120 millas de las islas de Malpelo.
El percance se dio la madrugada del sábado. Inicialmente fueron catorce personas las que se mantuvieron a flote. Cinco no resistieron y se hundieron. Los informes de la Armada ecuatoriana dan cuenta que eran 103 viajeros.
El resto se fue al fondo del mar en la bodega del pesquero contratado por coyoteros, que llevaba su carga humana hacia Guatemala para que desde ahí los emigrantes emprendan el viaje por tierra hasta llegar ilegalmente a Estados Unidos.
Los nueve fueron hallados exhaustos, a las 09h30 del domingo, por los tripulantes del barco pesquero Don Félix, procedente de Manta, que realizaba faenas de pesca por el sector. En esa embarcación emprendieron el retorno hasta que la lancha de la Armada los recogió ayer en la mañana cerca del puerto mantense.
Cinco de los nueve náufragos rescatados provenían del Azuay; los otros eran de Cañar, El Oro y Tungurahua. Ninguno sabía el destino de los tripulantes.
Wilma Castro no solo lloraba por las quemaduras en su rostro y el resto de su cuerpo. Se lamentaba también porque uno de sus hermanos no pudo salvarse y desapareció junto a los otros 94 ocupantes del pequeño pesquero.
Los dos hermanos dejaron su hogar en Chordeleg, Azuay, se encomendaron a unos coyoteros que les ofrecieron llevar a Estados Unidos por algo más de diez mil dólares por persona, pero fracasaron.
Wilma y los otros sobrevivientes recibieron chequeos médicos en la Capitanía del Puerto, unos debieron ingresar a un policlínico y quienes estaban en buenas condiciones iban a ser trasladados a la Policía de Migración.
“No nos hagan tantas preguntas, estamos con hambre, con sed. Por favor comprendan la situación en que estamos”, decían los hombres.
El capitán de Puerto de Manta, Armando Elizalde, afirmó que estas personas quedarán a órdenes de las autoridades porque es un caso que requiere investigación.
La fiscal de Manta, Sonia Barcia, indicó que las nueve personas no recuperarán su libertad de inmediato. “Hay presunción de un delito y ellos quedan a disposición de la Fiscalía”, dijo.
Operativo de búsqueda
En las costas de Esmeraldas y del Departamento de Nariño en Colombia se declaró un Plan de Emergencia de Búsqueda y rescate de los emigrantes desaparecidos.
Según el almirante Jorge Altamirano, capitán del Puerto de Esmeraldas, la madrugada de ayer zarparon tres guardacostas.
Se declaró emergencia en todos los puertos y caletas pesqueras y se entregaron notificaciones a todas la embarcaciones para que reporten cualquier novedad sobre el naufragio, señaló.
SOBREVIVIENTES
“Nos pegó una ola fuerte. El barco comenzó a hundirse. En la desesperación salí de la bodega y fui arriba. Me agarré de algo pero vino otra ola y me lanzó al mar. Todo estaba oscuro, se oían gritos”.
Segundo Morán Cabrera
“No nos hagan tantas preguntas, por favor, estamos cansados, con hambre, con sed. Por favor, queremos que comprendan la situación en que estamos quienes hemos sobrevivido”.
Hombre no identificado
FAMILIARES Y BÚSQUEDA
AZOGUES
Seis familiares de emigrantes del cantón Cañar y dos de Biblián (provincia de Cañar) acudieron ayer en la tarde a la Pastoral Social de Azogues en busca de información sobre la lista de las víctimas del barco hundido.
OPERATIVO
En las costas de Esmeraldas y del departamento de Nariño (Colombia) se declaró un plan de emergencia de búsqueda y rescate de los emigrantes desaparecidos. Se declaró emergencia en todos los puertos y caletas pesqueras.
NÁUFRAGOS
SOBREVIVIENTES
Milton René Pacha Sánchez, 20 años, Azuay; Ángel Geovanny Lalbay Calle, 17 años, Azuay; Rosa Carmen Cuzco Sanango, 15 años, Azuay; Segundo Morán Cabrera Jara, 27 años, Azuay; Vilma Celestina Castro, 25 años, Azuay; Rómulo René Frey Luna, 28 años, Cuenca; Julio Cisalima Pachay, 25 años, Azuay; Pedro Antonio Díaz Lapo, 28 años, Machala y Roberto Zenchi Cajo, 25 años, Tungurahua.
DESAPARECIDOS
Carmen Lemos Jacinta Valle, Ángel Castro Castro, de 16 años, María Leonor Sanango Chafla, de 22 años, Silvio Cristóbal Lalbay Lalbay. (Nombres proporcionados por los sobrevivientes).
OTROS NAUFRAGIOS
El 28 de abril de 1998 un grupo de 17 emigrantes, la mayoría de Azuay, murieron ahogados cuando intentaban cruzar el lago Cocibolga en Nicaragua.
26 EN GUATEMALA
El 10 de agosto de 2000 un grupo de 26 emigrantes oriundos del Azuay desaparecieron frente a las costas del Pacífico cuando se dirigían hacia Guatemala.