Domingo 07 de agosto del 2005 Sucesos

Policías buscan ser efectivos

Redactora | Adriana León

600 agentes se preparan para mejorar calidad de su servicio

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Medardo Guapulema, morador de Las Esclusas (Guasmo Sur), recluta a jóvenes del sector junto al policía Eduardo Barahona, asignado a la Unidad de Policía Comunitaria Nº 60, de esa zona, como parte de su trabajo para controlar la seguridad del lugar.

Los agentes llegan tarde a los auxilios en el 80% de los casos, según datos de 72 UPC y PAI de Guayaquil.

El trabajo que efectúan los gendarmes que forman parte de las 72 Unidades de Policía Comunitaria en Guayaquil (UPC) y Puestos de Auxilio Inmediato (PAI)  es 80% reactivo y 20% preventivo, según el capitán Johnny Mora, quien las dirige.

Mora explica que de acuerdo con estas cifras, las cuales fueron tomadas de los reportes de cada UPC y PAI, los policías llegan luego de consumados los delitos en ocho de cada diez casos y solo logran prevenirlos en dos de cada diez denuncias.

El oficial señala que con estos resultados se evidencia la falta de efectividad en el trabajo policial frente a las exigencias de la ciudadanía y es por esto que, desde el pasado 18 de julio, 600 policías comunitarios se entrenan para mejorar la calidad de su servicio.

Mora dice que lo que persigue el curso es invertir esas cifras hasta llegar a ser 80% proactivos, 10% preventivos y 10% reactivos, “porque no siempre va a haber total tranquilidad en un sector”.

Las condiciones de las UPC y PAI son primordiales para poder invertir en forma favorable los resultados del trabajo policial. Mora afirma que no todos los retenes cuentan con una línea telefónica, lo que dificulta la comunicación con los miembros de la comunidad donde están ubicados.

“Hace poco vino una gran delegación de un barrio para reclamar porque un sargento no fue a trabajar. Luego de verificar que era su cumpleaños y tenía derecho a un día libre, la comunidad se calmó y me pidieron que no lo cambie de la UPC”, recordó el oficial.

El modelo español
Mora explica que la Policía ecuatoriana trata de imitar el modelo español de la Policía Comunitaria, para mejorar su servicio a la ciudadanía.

El plan policial es capacitar a los 600 efectivos para que apliquen lo aprendido y se conviertan en una fuerza netamente preventiva y amiga de la comunidad.

En el caso de España, Mora dice que los policías tienen computadoras, radios de comunicación, moticicletas y patrulleros en los habitáculos, lo que ayuda a que el trabajo de los gendarmes sea efectivo.

“Los modelos que hemos tenido la oportunidad de copiar se han adaptado a nuestra realidad. En Guayaquil el proyecto lleva once meses, pero es necesario más apoyo de la comunidad y las autoridades locales”, dice.

Además de la reducción de los delitos en un sector, la función de la Policía Comunitaria es crear un entorno para evitarlos, asegura. “Por ejemplo, si hay una luminaria quemada en una peatonal, el policía comunitario se encarga de coordinar su arreglo con los moradores para evitar los robos”, menciona.

Mora indica que la Dirección de Personal elaboró una lista y que estos policías que ahora asisten al curso no serán enviados a otras ciudades, para no afectar el plan.

Sobre el presupuesto de la Policía Comunitaria en Guayaquil, Mora sostiene que hay un fondo que se obtiene del cobro de la matrícula de un vehículo y que lo maneja el Comité de Seguridad Ciudadana de la urbe. “Son uno o dos dólares por cada vehículo matriculado, que lo entregan de acuerdo a nuestras necesidades”, dijo el oficial sin mencionar la cifra total.

La instrucción
Los policías, en grupos de 150, reciben cada semana doce asignaturas impartidas por instructores policiales  y profesionales en áreas de desarrollo humano en Capacites del centro educativo Espíritu Santo.

Las materias son: Filosofía de Policía Comunitaria, Modelo de Policía Comunitaria, Mediación Comunitaria, Desarrollo Humano, Convivencia Ciudadana y Psicología del Comportamiento.

También reciben Planificación Comunitaria, Ética y Valores, Comunicación y Oratoria, Calidad en el Servicio, Violencia Intrafamiliar y Ley de la Niñez y Adolescencia.

Roberto Briones, rector de la unidad de estudios, donde se realiza el curso para los policías, y facilitador de la materia de Ética y Valores, afirma que a más de dar una charla a los gendarmes, lo primordial es la aplicación y el seguimiento de lo impartido.

“Los más interesados de las jornadas son los sargentos y suboficiales. Ellos preguntan sobre las maneras que pueden aplicar para llegar a la gente y ganar su confianza”, indicó.

El educador destacó que los oficiales también están preocupados de ser los guías de su tropa y que la institución debe prepararlos para supervisar la labor. “En lugar de ser un dador de órdenes, el oficial debe ser el apoyo del policía, a quien este pueda acudir a consultar sobre un plan”, acotó.

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