En Rioverde varios poblados asentados en las montañas no cuentan con los servicios básicos y ni siquiera conocen como es un televisor o un teléfono convencional.
El tiempo parece no haber pasado en once recintos asentados en las montañas de este cantón, siguen igual como hace 185 años.
En esos sitios no hay servicios básicos, y sus habitantes nunca han visto un televisor, teléfono o carros.
Cuando salen de la montaña lo hacen en caballo, en vaca o a pie. Cuando están enfermos acuden al curandero del pueblo y si el caso es complicado se los traslada en hamaca hasta la parroquia más cercana, Chumundé.
En este poblado también llevan a vender los productos que cosechan, compran alimentos, ropa y medicinas. Ahí solo van cuando los caminos están secos y después de viajar más de seis horas.
Aunque Chumundé es el centro de acopio cercano a los once recintos, no se ha escapado de vivir alejado del progreso.
Ahí lo más moderno que se puede hallar en las viviendas es una radio, de ahí que los más conocidos son los locutores que los políticos.
Los pobladores de once recintos de este cantón, ubicado al norte de la provincia, viven aislados del progreso social y los avances de la tecnología. Nunca han visto a un policía, un televisor, un bus o un teléfono.
Cuando se enferman acuden a los curanderos o los llamados brujos, y si el caso es grave acomodan al paciente en una hamaca y viajan por más de siete horas por las montañas hasta la parroquia Chumundé en busca de un médico.
Los recintos inmersos en este abandono y que viven en las montañas son: Nache, Meribe, Las Guantas, Matapalo, El Ceibo, Venado, Playón, Rascadera, Cazales, Medianía y Tigrillera. Ahí el progreso no ha llegado pese a que el cantón Rioverde, elevado a esa categoría hace nueve años, fue durante el dominio español en el país escenario de varias rebeliones contra los opresores europeos.
Benjamín Lemos (independiente), alcalde del cantón, justifica este abandono a la falta de vías de acceso hacia esos recintos y que entre todos estos poblados solo hay una carretera.
La vía une a las parroquias Chontaduro y Chumundé, mide 18 kilómetros y es utilizada sin problemas cuando no llueve. Pero durante el invierno es intransitable, por ello los demás poblados se quedan aislados durante semanas o meses.
La falta de buenos caminos y de carros hace que los habitantes de los once recintos se trasladen en caballos, vacas o a pie hasta la parroquia Chumundé, a vender sus cosechas, proveerse de víveres, ropas y algunas medicinas.
Remberto Zambrano, habitante del recinto Venado, cuenta que el 15 de este mes subió dos sacos de cacao a su caballo y cabalgó por las montañas dos horas hasta Chumudé a comercializar el producto.
Con los $ 20 dólares de la venta compró aceite, sal, galletas y enlatados para que coman sus siete hijos. Ese viaje lo hace cada ocho días siempre y cuando no llueva y aumente el caudal de los ríos que pasan por los alrededores de Venado.
En el recinto Playón, compuesto por 200 personas, Heriberto Tenorio, uno de sus habitantes, dice que nunca ha visto a un policía y no tiene ni idea de cómo se visten los fumigadores de las brigadas del Programa de Erradicación de la Malaria (SNEM), de los que les han contado personas que han visitado el recinto.
Él señala que como en el Playón no hay médico el paludismo lo curan los brujos.
Actualmente se desarrolla un tráfico vehicular regular desde Rioverde hasta Chumundé. En estos días, debido a que no ha llovido, a los campesinos de los once recintos se les ha hecho menos complicado sacar sus productos hasta Chumundé. Debido a lo precario de sus transportes, ahí llevan en pequeñas cantidades arroz, maíz y cacao.
Pese a la importancia que tiene la parroquia Chumundé para los habitantes de las comunidades aisladas, en este poblado tampoco hay servicio telefónico.
Concepción Torres, moradora de Chumundé, expresa que se acostumbró a vivir totalmente alejada del resto del cantón durante la época de lluvias.
“Felizmente escuchamos la radio, porque la señal de las emisoras que están en Esmeraldas nos llegan bien”, dice.
Debido a esto, ahí los presentadores de noticias emitidas por radio son más famosos que los políticos en esa zona.
Hace poco el Municipio de Rioverde empezó a arreglar la carretera Chontaduro-Chumundé, con la intención de que los campesinos de los once recintos no se queden abandonados cuando llegue el invierno del 2006.
Benjamín Lemos manifiesta que los trabajos realizados son temporales y que espera que el Gobierno Nacional entregue los dos millones de dólares que ofreció al cantón el pasado 12 de julio, para que se inicien las obras de más importancia para el cantón.
A los 18 kilómetros de carretera se les aplicó una capa de cascote, (tierra petrificada), se la amplió y se rehabilitan nueve puentes. “Con este trabajo que estamos haciendo esperamos que los campesinos puedan sacar sus productos en época de lluvia”, expresa el Alcalde.
Mientras se arregla este camino, para los niños de Playón y de otros recintos terminar la primaria y asistir a un colegio son una quimera, seguir una carrera universitaria es un imposible.
A ellos, al igual que lo han hecho sus padres, solo les queda aprender a leer y escribir para después dedicarse a cultivar la tierra.