Sábado 30 de julio del 2005 Discovery

Los kilos de las nueve lunas

"Para tener un embarazo y un parto sin complicaciones es importante subir equilibradamente de peso y comer de forma saludable."

Camufladas y escondidas bajo las cada vez menos generosas ropas de maternidad, algunas mujeres embarazadas parecen haberse tomado un recreo de la alimentación balanceada y, con la excusa de los antojos y de que están comiendo por dos, durante los nueve meses engordan varios kilos de más sin ningún tipo de culpa.

Si bien es cierto que deben alimentarse más que cuando no llevan a sus hijos en el vientre y que satisfacer los antojos con mesura es recomendable, está contraindicado que suban mucho de peso. Por eso, al igual que los análisis periódicos y las ecografías, los obstetras también controlan regularmente el peso de sus pacientes y les recomiendan una dieta balanceada y la realización de ejercicios.

Aunque es primordial llevar una alimentación equilibrada durante toda la vida, esta cobra más importancia durante el embarazo, dado que los alimentos que se ingieren son la principal fuente de nutrientes para el bebé y para el cuerpo cambiante de la mujer. En ese sentido se recomienda un aumento saludable de peso, para transitar un embarazo sin complicaciones como la diabetes o la presión arterial alta y tener un parto más cómodo. Si no se aumenta el peso suficiente, el bebé podrá tener problemas para crecer adecuadamente. De la misma manera, si la mujer engorda más de lo aconsejable, se incrementan sus posibilidades de tener un parto más largo y difícil. Por otro lado, al excederse en el peso aumenta mucho la grasa corporal, por lo que regresar al peso habitual después de dar a luz será más complicado.

En general, se recomienda que durante el embarazo la mujer coma 300 calorías más de lo que ingiere habitualmente y que al término de los nueve meses haya engordado entre 10 y 15 kilos. Sin embargo, esta cantidad de kilos que se considera aconsejable aumentar, varía en función del sobrepeso que tenía antes de quedar embarazada o si estaba pesando de menos. Además de incluir proteínas, carbohidratos, vitaminas, grasas y minerales, la dieta de una mujer embarazada probablemente incorpore nutrientes adicionales, como el hierro, el calcio y el ácido fólico, que son indicados por el obstetra.

El primero se aconseja para evitar la anemia, el segundo para fortalecer los huesos y el tercero, especialmente al comienzo del embarazo, para prevenir defectos del tubo neural.

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