Lunes 25 de julio del 2005 La caja

Más allá del concurso, un diagnóstico

Los concursos muchas veces son una lotería. Pero, en la mayoría de casos, también sirven para mirar dónde se pisa fuerte y por dónde hay debilidades. La Fundación del Nuevo Periodismo Latinoamericano que dirige Gabriel García Márquez acaba de concluir la segunda ronda de juzgamiento en la cuarta convocatoria de sus premios periodísticos. En cuanto a TV, de los nueve trabajos ecuatorianos, solo uno pasó a la ronda final: el que presentó Rodolfo Asar realizador de ‘Día a Día’ (Teleamazonas) sobre la posguerra en Iraq.

Especialmente valioso resulta examinar el veredicto del jurado, porque es un diagnóstico bastante certero sobre la situación del periodismo informativo en América Latina (con énfasis especial en la Región Andina) y se viabiliza una serie de recomendaciones sobre varios de los problemas que se pueden detectar en las pantallas.

Las recogemos no porque coincidan con las apreciaciones que se han venido realizando a través de esta columna sobre la TV ecuatoriana, sino porque las voces de estos expertos internacionales refuerzan los argumentos para exigir una mejor televisión.

Un juzgamiento en toda regla
El jurado estuvo conformado por los colombianos Omar Rincón (realizador de televisión, periodista, investigador y analista de medios de comunicación) y Alberto Salcedo Ramos (experiencia en prensa y la televisión. Ha sido director de varios noticiarios y realizador de múltiples programas). Ellos realizan el siguiente perfil crítico de la TV continental:

1) El periodismo latinoamericano de televisión recae una y otra vez en los mismos temas, lo cual no es molesto; lo que preocupa es que no hay perspectivas nuevas ni en el tratamiento, ni en el enfoque,  ni  en  la narración.

2)  Existe una tendencia de los periodistas a ser protagonistas gratuitos de los hechos que nos cuentan.

3) Se cuenta muy mal lo cercano, luego se huye hacia lo lejano. Así se elude la reflexión de lo próximo, de lo que importa. No se tiene referentes políticos del porqué o para qué informar.

4) En el tratamiento hay carencia de contexto y antecedentes para justificar o explicar los hechos. No se trabaja con base en diversidad de fuentes. No se universalizan los relatos.
Falta pensar en el impacto público. Medios y periodistas viven atrapados en su propia agenda y en el sensacionalismo.

5) La televisión está cayendo en la búsqueda del efecto emocional gratuito (pornomiseria) antes que buscar la reflexión personal y el cuestionamiento del poder. En muchas ocasiones hay más preocupación por inducir al sentimiento que a entregar algún contenido.

6) Por regiones se pueden identificar tendencias en la narración. Ecuador y Bolivia tienen una narración lenta, poca vitalidad periodística y es recurrente el sensacionalismo.

¿Y qué hacer frente a tal conjunto de males? Los jurados dan un conjunto de recomendaciones (www.fnpi.org/premio/2004/juzgamiento/ronda2_television.asp),  pero existe una que envuelve a las demás, como una declaración de principios: “Convocar a los canales de TV de América Latina para que asuman la importancia de tener espacios especializados en periodismo televisivo con buen respaldo de producción. Los informativos solos no pueden responder por un buen periodismo, no tienen los tiempos, los recursos ni el espacio en emisión para hacer investigación, producir crónicas y reportajes. El asunto es de política de los medios para pensar la realidad, la nación y hacer buen negocio. El buen negocio es que la gente esté informada”.

La caja

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