"El porcentaje de nacimientos prematuros aumentó en los últimos años. Aunque se han descubierto algunas causas, casi la mitad de los casos tiene un origen desconocido."
Durante los últimos meses del embarazo, algunas mujeres comienzan a manifestar cierta ansiedad de que el bebé nazca ya, quieren cargarlo en sus brazos, amamantarlo, mecerlo. Sin embargo, los partos antes de que el embarazo llegue a término no son un buen signo.
La bibliografía médica coincide en que un embarazo normal debe durar entre 37 y 42 semanas, por lo que se considera que un bebé es prematuro cuando nace antes de la semana 37 y posmaduro cuando lo hace después de las 42 semanas de gestación. Sin embargo, aunque hay consenso sobre algunas de las posibles causas de los partos prematuros, aún no se conocen todas las causas ni se han encontrado estudios ni tratamientos efectivos para detectar y prevenir todos los partos prematuros.
Las patologías que ya han sido identificadas como causantes, aunque no determinantes, de los nacimientos adelantados son la preeclampsia (alta presión, retención de líquidos y proteína en la orina); enfermedades renales y cardíacas; infecciones del tracto urinario y de las membranas amnióticas; diabetes mellitus; anomalías del útero o incompetencia cervical; ruptura prematura de membranas; trastornos de coagulación; sangrado vaginal; obesidad; antecedentes de partos prematuros y los embarazos múltiples (que son la causa del 15 por ciento de este tipo de partos).
Sin embargo, más de la mitad de los nacimientos prematuros se producen por causas aún desconocidas. Sumado a esto, como este tipo de partos ha aumentado en todo el mundo, se están realizando investigaciones para conocer qué mujeres están en riesgo y cómo prolongar estos embarazos.
Así se han elaborado nuevas hipótesis que están relacionadas con el estilo de vida de las futuras mamás, como el estrés en la madre y/o en el feto; desnutrición; falta de reposo adecuado asociado a situaciones de esfuerzo físico; embarazos adolescentes; falta de cuidado prenatal; fumar; beber alcohol y/o abusar de drogas; violencia doméstica y trabajar de pie durante largas horas.
A lo largo de los años, los obstetras han intentado evitar los partos prematuros mediante el reposo, el cuidado prenatal intensivo y diversos tratamientos para detener las contracciones. Aunque así se ayudó a algunas mujeres, esos tratamientos no son efectivos para todas.
Afortunadamente en 2003 dos estudios demostraron que indicar progesterona a las mujeres que ya han tenido partos prematuros reducía el riesgo de que volviera a ocurrir.
Además, en la actualidad se trata con drogas tocolíticas a las mujeres que presentan signos de parto en la semana 24, lo que permite retrasar el nacimiento por 48 horas durante las cuales se administra corticosteroides para acelerar la maduración de los pulmones y otros órganos del bebé. De esta forma se reduce el riesgo de muerte infantil y de futuras complicaciones.
A pesar de que los partos prematuros van en aumento y que no se han encontrado tratamientos altamente efectivos para prevenirlos y evitarlos, los avances de la ciencia en los cuidados neonatales han logrado que muchos de estos bebés sobrevivan. Así, de todos los niños que nacen en la semana 28, aproximadamente el 80 por ciento sobrevive.