Uno de los hallazgos televisivos de los últimos años han sido los “noticieros de la comunidad”. Básicamente se trata de segmentos informativos con dos elementos: las denuncias y la beneficencia social.
Los acentos y el estilo dependen de los recursos materiales e intelectuales en juego. En Gamavisión, por ejemplo, el noticiero de la comunidad es la recepción de quejas de los televidentes más uno o dos reportajes, algún recorrido con “el toque del Miche”. En Teleamazonas, Bernardo Abad y Gisella Bayona y/o Carla Sarlenga han establecido redes de alianzas con autoridades policiales y municipales como sustento al clientelismo periodístico que practican. Todo adornado por nobles causas caritativas y campañas benefactoras.
En Ecuavisa, la mañana va por continuidad a las entrevistas de Carlos Vera y al mediodía se hace un trabajo más completo con notas y reportajes que afortunadamente no se limitan a la denuncia. La fórmula “comunidad” ha tenido su cierto éxito, al punto que se toma la etiqueta para presentar productos televisivos, que nada tienen que ver con el concepto inicial. Es lo que sucede con ‘Canal Uno en la Comunidad’, en realidad un noticiero de crónica roja.
Los operativos y los reporteros nunca duermen
Vanessa Passailaigue anuncia “en exclusiva tendremos las imágenes del allanamiento de bodegas donde se ocultaban mercaderías robadas en días pasados a empresas y laboratorios farmacéuticos”. Como las imágenes “exclusivas” no aparecen, continúa con la información sobre la rebaja de condena que permitió la libertad de quien en su tiempo fue considerado uno de los más buscados por la Policía. Un par de tomas y a lo siguiente: “La Policía Judicial del Guayas investiga a dos miembros del Grupo Operacional de la PJ, quienes custodiaban al ‘Gordo Alberto’, en el momento de su fuga”… En ese tono sigue ‘Canal Uno en la Comunidad’, aunque a momentos se introducen denuncias barriales: un parque abandonado en Durán, un pedido a la Empresa Eléctrica para iluminar una calle, una escuela desatendida.
Llega el momento estelar del “informe más profundo” sobre el allanamiento de la madrugada. El reportero Félix Gómez inicia su nota con una verdadera oda: “La rápida acción policial en una villa en Sauces 9 logró cercar y detener a cinco personas implicadas en el robo millonario de medicinas ocultas en una bodega…”. Tales elogios parecen dirigidos a congraciarse con las fuentes: La Fiscal a cargo de la diligencia señala que están procediendo al allanamiento por una denuncia reservada en medio de un proceso de investigación judicial. Algo muy distinto a la introducción de Gómez.
Llama la atención cómo el cuidado y profesionalismo que se debe tener en la recolección de evidencia contrapone con la cámara y el reportero penetrando en cada rincón de la casa allanada y condenando de antemano a los detenidos.
Para terminar, la conductora aclara que “si usted es protagonista de un hecho noticioso en la madrugada” puede llamar al canal ya que un equipo “exclusivo” (¡qué obsesión!) de reporteros “está trabajando en esas horas para atender a la comunidad”. De lo visto en “la exclusiva” de Sauces 9, las llamadas de los televidentes no son tan necesarias, basta con que los agentes de la Policía tengan el número de teléfono e inviten a los periodistas a las diligencias y operativos. Eso sí, a cambio de los elogios de rigor, que nada en esta vida es gratis.