Una huelga de los reclusos de las 34 cárceles de Ecuador entró el lunes en su cuarta semana y sus dirigentes señalaron que no se van a dar por vencidos hasta obtener respuestas a sus reclamos de rebaja de penas y solución al hacinamiento.
"Vamos a seguir con la medida pacífica, que se inició el 20 de junio. No nos vamos a dar por vencidos, el Parlamento y el gobierno nacional tienen que atender nuestros pedidos", expresó el vicepresidente de los detenidos en ex penal García Moreno, Julio Quiñónez.
Las prisiones ecuatorianas registran un hacinamiento del 79%, pues tienen capacidad para 6.500 personas, pero albergan a 11.650 (incluidos alrededor de 1.250 colombianos). Además, un 65% de los reclusos no ha recibido sentencia.
"Necesitamos que el Congreso apruebe la rebaja de penas y restablezca la libertad para los presos con más de un año sin sentencia", manifestó Quiñónez al reiterar el pedido del denominado 2x1 (dos años de condena por uno de arresto).
El Congreso no ha llegado a un consenso para reformar la ley que rebaja las penas.
Quiñónez señaló que los reclusos protestan de manera pacífica y que mantienen el control interno de las penitenciarías, sin permitir el ingreso de más detenidos.
Anotó que unos 1.000 presos de la principal penitenciaría de Quito donaron sus alimentos en el marco de una nueva huelga de hambre por tiempo indefinido que empezaron el lunes.
Los presos también se han sometido a actos espectaculares para llamar la atención como crucifixiones momentáneas y desangres con jeringas.