Jueves 07 de julio del 2005 La caja

‘Yo la tengo más grande y disparo mejor’

Hay veces que los despropósitos a los que asistimos en la pantalla chica son más grandes que la capacidad de sorpresa de cualquier televidente. Ver, por ejemplo, a Jaime Toral Zalamea consultado como “un experto en seguridad” en el noticiario que se precia de ser el más serio del país, es una cosa de locos. Porque la entrevista derivó hacia un acto de exhibicionismo casi teatral que bien pudo haberse titulado ‘El romance de mi arma y yo’, con el protagonismo de Carlos Vera jactándose de andar por la vida “con una buena arma” de fuego y de saber utilizarla con habilidad.

Pero, además, el que se consulte a un sujeto como Jaime Toral Zalamaea como un “experto en seguridad” (hace algunos meses en TC se lo presentó como el modelo para realizar cobranzas…) solo demuestra la creciente degradación del debate público en torno a la seguridad en Guayaquil. Y es que ante la falta de resultados de tener policías privados patrullando las calles, muchos líderes políticos y empresariales de la ciudad no hacen la más mínima autocrítica sino que ahora quieren a los militares en las calles o –lo que es peor– que los ciudadanos se armen, unos contra otros. La sinrazón predomina. Y lo de Carlos Vera es de antología: su talante camorrero se ha visto reflejado en los últimos días con frases como la “gente sabrá usar bien el machete” y/o que los afiliados “van a quemar el Congreso y los van a linchar (a los directivos del IESS)”. Frases que no son una predicción sino toda una incitación a la violencia. ¿Esos líderes de opinión necesita el país?

Lecciones de cómo retorcerse contra la cama
Pero mencionábamos los despropósitos televisivos como una norma. Allí se tiene a Fausto Yépez de Teleamazonas hablando de la “presencia de células de guerrillas urbanas en el Ecuador patrocinadas por las FARC” y respaldando noticia tan grave, tan de primera plana, tan de “sálvese quien pueda”, con las únicas y solitarias declaraciones de uno de sus dos legisladores favoritos: Guillermo Haro. Sin más pruebas que resucitar la información del caso Simón Trinidad en el Ecuador. Hablar de cosa tan grave, con tantas implicaciones para la situación del país, sin remitirse a las versiones de quienes cuidan la seguridad interna y externa del país y únicamente utilizando las declaraciones de un diputado que no se ha caracterizado precisamente por la solvencia de sus denuncias es demasiado, incluso para los estándares del sensacionalismo televisivo.

Para acabar el día (en este caso el lunes por la noche; lo de Vera y Toral Zalamea ocurrió el lunes por la mañana, lo de Fausto Yépez la noche del martes) se tienen las instructivas imágenes de ‘Gran Hermano’: un pobre gordito retorciéndose contra la cama tratando de aplacar la erección que le dejó la insólita cabalgata sobre la espalda que le practicó una de sus compañeras, solo vestida con camiseta y calzón.

Semejante crueldad debiera motivar la reacción de los grupos defensores de las especies en peligro de extinción y es que la pobre y patética escena del “gordito retorciéndose contra la cama” bien puede ser considerado un acto de absoluta crueldad mental por parte de los productores de ‘Gran Hermano’… hacia los televidentes sensibles expuestos a imágenes que son una sorprendente aberración del peor gusto. ¡Esa caja!, ¡la TV!: hay días que uno la apaga al borde del llanto, la risa histérica o la náusea.

La caja

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.