Ocho inmigrantes ecuatorianos fueron detenidos en Madrid al descubrir que tenían una red de clínicas dentales en sus propios domicilios sin tener la titulación que les acredite como dentistas, informó la Policía.
En las clínicas atendían exclusivamente a sus compatriotas, que eran captados en las líneas de Metro y locutorios de la capital española, y que acudían a esos lugares por los precios bajos.
La Policía ha comprobado que muchos de los pacientes sufrieron graves quebrantos en su salud tras ser atendidos.
Según un extenso informe policial, los consultorios funcionaban en las mismas viviendas de los detenidos y no reunían ni las mínimas condiciones higiénicas.
Los ecuatorianos realizaban prácticas propias de odontólogos y estomatólogos usando enseres personales mezclados con el instrumental, residuos radiológicos y basura doméstica, todo ello con el consiguiente riesgo de contraer infecciones y males como la hepatitis o el sida.
Además, usaban solo un microondas como elemento de esterilización y un cilindro de gas para hacer funcionar la turbina dental, según las investigaciones.
Las indagaciones se iniciaron el pasado mes de enero cuando se tuvo conocimiento de la existencia de una tarjeta profesional de odontólogo en la que se hacía publicidad de una clínica dental de la calle Pez de Madrid, con ciertos detalles que anunciaban irregularidades.
Como primer paso, los investigadores consultaron las instituciones que tienen atribuciones de inspección, control, otorgamiento de licencias y homologación de títulos necesarios para ejercer como odontólogo sin encontrar registros de los nombres de los ahora detenidos.
La Policía explicó que luego se indagó a una Asociación inscrita en el registro de Asociaciones del Ministerio del Interior, en la que figuran como miembros fundadores varios ecuatorianos que no estaban autorizados para ejercer como médicos odontólogos.
Sin embargo, regentaban clínicas donde practicaban todo tipo de actividades sanitarias.
La Policía encontró seis clínicas de estas características, y otras dos que ya estaban preparadas para su inminente apertura.