Desde el lunes pasado y en forma indefinida el personal que labora en el centro de salud número 2 de la provincia del Azuay trabaja en la calle, por temor a que la casa donde funciona el centro se desplome por el estado de vetustez en el que se encuentra.
Dos carpas de la Cruz Roja fueron instaladas en la calle Borrero y su intersección con la Vega Muñoz, justo en donde funcionan los dispensarios, en la una el personal de enfermería toma los signos vitales de los pacientes y en la otra los médicos revisan a cada uno de ellos.
Mientras tanto, la “sala de espera” son unas sillas colocadas junto a las carpas. “Esta no es una protesta, más bien es una medida de prevención”, aseguró Walter Sigüenza, director del centro asistencial.
Daños
En un recorrido por el local que funciona en una casa patrimonial del centro de la ciudad, Adriana Álvarez, enfermera del lugar, mostró las fisuras formadas en las paredes del primer y segundo piso.
Además, el cielo raso presenta goteras y en algunos casos el desprendimiento de pedazos de estuco de carrizo (planta cuyos tallos servían para construir cielos rasos).
El director del centro asistencial aseguró que en reiteradas ocasiones solicitó a la Dirección de Salud del Azuay solucionar los problemas, pero hasta la fecha obtiene atención alguna.
Pacientes
Al centro, que ahora está en plena vía pública, asisten regularmente para la consulta médica madres de familia para el control de pre y posparto, recién nacidos, niños de las escuelas del sector que acuden al control de salud y odontológico, personas de la tercera edad y comerciantes, todos de escasos recursos económicos.