Muchas veces, cuando se prende el televisor temprano en la mañana o se apaga en la noche, me asalta una duda, ¿qué tanto de realidad objetiva hay en esas imágenes y qué tanto de realidad mediática? Cuando los reporteros preguntan a los nuevos funcionarios del régimen si tienen deudas y su respuesta es presentada por los noticieros como una especie de primera declaración de bienes, rendida por propia iniciativa, ¿no estamos ante un caso en que los mismos creadores de la realidad mediática creen que esta es la realidad concreta?
Y entonces, viene otra duda ¿quién decide lo que vemos? ¿Cómo se logra que una misma imagen se vea repetidamente en cada uno de los canales?
El miércoles pudimos ver en todas las televisoras las imágenes de Blasco Peñaherrera y Lucio Gutiérrez intercambiando insultos… En todos, las mismas imágenes.
Olvidemos por un momento las diferencias de enfoque en la presentación de la información (para ‘Televistazo’fue un bochorno para el país protagonizado por dos ex mandatarios, en Teleamazonas fue un ‘descubrir’ de apodos, para el Ministro de Relaciones Exteriores una cosa normal).
Concentrémonos en el producto audiovisual. En todos los canales, los mismos planos, casi la misma edición, el mismo audio deplorable. En el contexto de las notas, Teleamazonas y Ecuavisa nombraron a sus corresponsales en EE.UU., aunque no les atribuyeron las autorías. ¿Por qué? En TC se pasaron imágenes –con los mismos planos– al parecer tomados de RCN Noticias de Colombia (el logotipo de TC fue superpuesto y nunca se aclaró la procedencia).
En definitiva, nunca quedó en claro si las notas fueron de corresponsales, de alguna agencia, de un periodista free lance o elaborados en las redacciones locales.
La otra realidad no tiene procedencia.
Fuentes y procedencia. Dos de los pilares de la credibilidad. Cuando una noticia es presentada sin fuentes ni procedencia, la información (por más real que sea) se vuelve sospechosa, porque se está negando al televidente el derecho a saber el origen de esa versión de la realidad, qué intereses representa esa versión, a qué sector pertenece.
Finalmente, esto es el mínimo común múltiplo de la transparencia en el periodismo, porque significa aclarar que lo que se emite es una parte de la realidad que bien puede ser recogida por el propio medio (y por lo pronto con el respaldo de su credibilidad) o bien puede provenir de otros sectores cuya credibilidad el medio da por buena y por eso las ofrece a su público.
De otra forma, el ingenioso recurso de los creadores de opinión sirve para validar a los ojos del televidente una “realidad mediática” como si fuera una “realidad concreta”; porque esta última no tiene procedencia, simplemente es, permanece existiendo… Como las imágenes de Blasco Peñaherrera y Lucio Gutiérrez intercambiando insultos.