Sábado 11 de junio del 2005 Discovery

Convulsiones febriles

"Se producen cuando los niños sufren una infección y tienen alta temperatura. A pesar del temor de los padres, estas convulsiones son inofensivas y no causan epilepsia ni daño cerebral."

La fiebre alta y reiterada suele preocupar a los padres y, cuando ésta se presenta con convulsiones, sus temores se incrementan, incluso al punto de temer la muerte del hijo. Sin embargo, este cuadro, llamado "convulsión febril", lejos está de ser pernicioso para el niño, y menos aún de causarle la muerte.

Las convulsiones febriles son una de las formas más frecuentes de convulsiones en niños pequeños y en general tienen un buen pronóstico. Aproximada-mente entre el tres y el cinco por ciento de los chicos la padecen, principalmente entre los seis meses y los seis años. De los chicos que sufren un episodio, más de una tercera parte volverá a padecerlas en otra ocasión. Por otro lado, cuanto más avanzada es la edad del niño en su primera convulsión febril, menor es la probabilidad de que sufra otros episodios.

Las causas por las cuales se desencadenan todavía son motivo de investigación, sin embargo se ha comprobado que estas se dan cuando el niño tiene alta temperatura, ya sea al comienzo o en el desarrollo de una enfermedad, como la otitis media aguda y las infecciones respiratorias virales. También se estima que son más frecuentes en niños que frecuentemente tienen fiebre y en aquellos que pertenecen a familias con hermanos o padres con epilepsia, o que hayan padecido convulsiones en su infancia.

Los padres suelen preocuparse mucho ante las convulsiones febriles en las que sus pequeños hijos pierden la conciencia, se estremecen y mueven sus extremidades a los costados del cuerpo. Frecuentemente la boca se pone morada y se cierra con fuerza, y pueden producirse vómitos. También con menor frecuencia, se ponen rígidos o tienen contracciones en una sola parte del cuerpo. Las convulsiones pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos. Cuando la convulsión termina, el niño se calma, se relaja y se adormece.

A pesar de la gravedad de las convulsiones, éstas son inofensivas. El único riesgo para el niño es que se golpee contra algo al estremecerse o se ahogue con su propia saliva. Las convulsiones febriles no causan daño cerebral. Se ha comprobado que los niños que las padecen alcanzan logros escolares normales y se desempeñan en los exámenes intelectuales igual de bien que los hermanos que no padecen convulsiones y que tampoco causan epilepsia. Sin embargo, aproximadamente el 3% de los niños con convulsiones febriles largas, repetidas dentro de las 24 horas y que se dieron en una sola parte del cuerpo, tienen un riesgo mayor de padecer epilepsia.

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