El partido Ecuador-Argentina pudo haber quedado en el registro de las transmisiones deportivas nacionales como un buen trabajo. Nada excepcional (los goles no fueron registrados de ángulos cruzados o que marcaran diferencias y nunca se registraron las reacciones de técnicos y graderíos ante lo que sucedía en la cancha). Pero, bastó el primer gol para que los narradores perdieran sus papeles y comenzaran con la danza de calificativos (“histórico”, a diestro y siniestro) y las angustias que solo reflejan inseguridades ancestrales. Llegó, entonces, la frase-símbolo: “Ciérrate patria”, empujada por todo el staff de narradores y comentaristas de la Asociación de Canales, que apresuraban el paso del tiempo en cada intento de avance argentino. Para el triunfo hay que estar tan preparado como para la derrota. Si la selección ecuatoriana llega a un segundo Mundial de fútbol, los narradores y comentaristas deportivos deberán aprender algo más difícil que el alemán: autocontrol.
Soñar sí cuesta
Antiguamente, los sueños estaban hechos de materiales volátiles. Ahora está la TV, y los sueños son un toma y daca. ‘Sorpresa y Media’ es el programa mejor diseñado de la TV ecuatoriana en ese sentido. Cómo no sentir emoción al ver (literalmente, ver) el corazón acelerado de un postadolescente al tomarse la foto abrazado de Shakira. Un nudo en la garganta produce la efectista escena. Pero el negocio es redondo: por un par de pasajes y acceso a la rueda de prensa, la disquera ganó mucho tiempo de televisión para el nuevo disco de la colombiana.
Denuncias, denuncias
Pero no solo la industria del entretenimiento sabe cómo mercadearse en TV. Políticos y cuestionados oficiales de Policía saben cómo utilizar las preciadas zanahorias: denuncias, denuncias.
En La TV de la familia Ehlers se informa sobre un informe de inteligencia, de hace más de un año, que prevenía a la cúpula de la institución policial sobre la probabilidad de una fuga masiva en el Penal.
Habla el diputado Carlos González y nos cuenta que los oficiales del informe son “Zapata y Sacoto”. Lo que no cuenta –ni tampoco la TV– es que estos son los mismos oficiales señalados como parte de la red de espionaje de Óscar Ayerve.
Con un agravante, nunca se consultó a los generales cuestionados porque –como lo reconoció Luz Elena Coloma, ante la llamada de uno de ellos– “estaban fuera del país”. No importa, el efecto está dado: la perdiz distrae a los cazadores lanzando denuncias, mientras corre.