Abdalá Bucaram y León Febres-Cordero bailan al mejor estilo “axe” y Lucio Gutiérrez rapea. En tanto los diputados confabulan sobre dónde se divertirán en el feriado... ‘No ticias’ es el único espacio de humor político con que cuenta actualmente la TV ecuatoriana, pero lo más importante: está muy bien hecho, impacta y causa risa. El buen hacer de ‘No ticias’ demuestra una hipótesis: la TV para dar buenos frutos necesita –como cualquier otra actividad humana– combinar cabeza y trabajo. La fórmula, que debería ser un principio de cabecera, es una rara avis en la producción televisiva nacional. Afortunadamente un grupo de jóvenes realizadores agrupados en Satre Comunicaciones, lo está haciendo.
Cuestión de imaginación
‘No ticias’ utiliza fundamentalmente un recurso: la sustitución del audio en tomas televisivas que involucran a personajes públicos. Los favoritos: Lucio Gutiérrez, Ximena Bohórquez, los actuales diputados (indistintamente) y León Febres-Cordero. Al modificarse el audio, se transforma toda la situación, con lo cual los personajes terminan por ser caricaturizados con precisión.
La selección de voces, al ser afortunada, ayuda a lograr el doble efecto: las caricaturas son creíbles y son graciosas.
Lo interesante es que el uso de este recurso no es costoso (frente a lo que significaría tener todo un elenco actoral), pero sí imaginativo.
Asegurada una base sólida, ‘No ticias’ puede tener tropiezos sin decaer: la introducción de una animadora, Estefanía Dotti, quien no se acopla y trata de explicar los chistes. Es decir, comete el peor de los crímenes humorísticos. “La maravilla de este programa es que se presta muchísimo para la imaginación. Siempre nos preguntamos si habrán sido así nuestros políticos cuando eran niños”. Una explicación, además, como se ve, vacía y estereotipada.
He ‘volvido’
El resto pasa también por la cabeza. Como la oportunidad para modificar segmentos: el último domingo se utilizó el Día del Niño como motivo humorístico para montar llamadas de políticos-niños (Leoncito, Jaimito, Ximenita, Urcuanquito...) o para montar el número del soldadito de plomo. Dos animadores, Fide Digno de la Fuente y Ful Ton Terías, que tienen la virtud de no tomarse en serio, y el descarado mal uso del idioma: “Entérese, más después”.
“Si quiere usted reírse de yo –o de mí creo que se dice–, no cambie de canal, ¡carajo!”. “Yo he ‘volvido’ en el vuelo 318”. Recursos imaginativos, bajo costo y sentido del humor que huye de la obviedad… A los tiempos hay cómo reírse frente a la pantalla.