La falta de continuidad de los proyectos puede retardar el desarrollo del sector agropecuario en Ecuador, fue una de las conclusiones a las que llegaron los consultores Gustavo Sain y Greg Traxler, quienes arribaron a Ecuador con el fin evaluar los resultados obtenidos al finalizar el Programa de Modernización de los Servicios Agropecuarios (Promsa), la próxima semana.
Todos los proyectos que han sido financiados con empréstitos internacionales tienen como requisito a su término hacer una evaluación final externa de desempeño y eficiencia al proyecto, expresó el consultor Sain ante investigadores reunidos en el hotel Sheraton de Guayaquil.
El experto indicó que encontraron un programa bien manejado y eficaz con alto nivel de aceptación por parte de los agricultores por lo rentable de los proyectos; encontramos –dice Sain– que este tipo de inversión en investigación para el país es rentable, ya que a Ecuador le resulta una tasa de retorno social mayor que la que paga por los préstamos al banco.
Hemos evaluado programas en América Latina y encontramos que la experiencia de Ecuador ha sido muy buena, por arriba del promedio, y que respondió a las necesidades de los productores.
Creemos que si no se continúa el proyecto habrá una pérdida neta en productividad, producción y merma de experiencia de capital humano. “Si Ecuador en unos años empieza un nuevo esquema de la misma magnitud sería volver a empezar porque el proyecto no tiene memoria y se van a cometer los mismos errores, la falta de continuidad le va a costar muchos más años de desarrollo y dinero al país”, sostuvo.
Julio Chan, director del Promsa, expresó que espera que los 108 proyectos de investigación y las 13 alianzas internacionales donde se formaron investigadores con maestrías y doctorados con una inversión de aproximadamente 20 millones de dolares tengan continuidad, por lo que las investigaciones serán entregadas al Iniap y al Ministerio de Agricultura.
Para no perder los proyectos, sugiere Chan, se puede armar una especie de fiducia, un fondo que pueda servir para trabajar en investigación en forma permanente y que puede ser nutrido por recursos de las cadenas agroproductivas, fondos del estado y recursos externos.