La drogadependencia, el alcoholismo y el tabaquismo son las adicciones más comunes y más nocivas. Aunque existen diversos tratamientos, su incidencia en el mundo va en aumento. La población joven se ve cada vez más involucrada.
Si bien la historia ha dado pruebas de que el consumo de drogas ha existido desde hace mucho y en diferentes razas y culturas, recién en la actualidad la drogadependencia y otras adicciones son percibidas como serios problemas sociales. Sin embargo, según algunos especialistas, la sociedad todavía concibe la adicción como un vicio y no como una enfermedad.
Otra de las características de las adicciones en los tiempos presentes es que con la modernidad han surgido nuevas tipologías y otras han sido reconocidas y formalizadas como tales. Por ello, actualmente se habla de la existencia de las siguientes adicciones: a sustancias (nicotina, alcohol, drogas), a la comida, al juego, al sexo, a las relaciones, a la religión y/o sectas, al trabajo, al cuerpo sano y a Internet.
A pesar de esta amplia variedad, las más comunes y graves continúan siendo la adicción al alcohol, a las drogas y a la nicotina, con consecuencias profundamente negativas no sólo para los adictos sino para las sociedades en donde estos están insertos. Ante esta delicada situación, existen en los diferentes países numerosas instituciones dedicadas a ofrecer diversos tratamientos.
Entre esa rica diversidad de tratamientos y abordajes de las adicciones, en los últimos años algunos médicos y asistentes sociales han trabajado con el programa de reducción de daños. Este intenta disminuir la aparición de consecuencias por el abuso de drogas. Se basa en que en algunas personas, por diferentes motivos, es inevitable el uso de algunas sustancias. Además, no excluye el objetivo terapéutico a largo plazo de la abstinencia y se ha comprobado que no aumenta el consumo.
En líneas generales, los diversos tratamientos para combatir las adicciones coinciden en que el primer paso lo debe dar el adicto con el reconocimiento de su enfermedad y con el expreso deseo de recuperarse. Además, los tratamientos poseen componentes psicosociales, farmacológicos y de autoayuda, y en algunas ocasiones recurren a internaciones u hospitalizaciones, e insisten en la importancia del trabajo con el núcleo familiar, ya que además la dinámica de la familia siempre se ve afectada y perturbada con la adicción de uno de sus miembros.
Por ello, la terapia conjunta de los grupos familiares y los grupos de pacientes adictos, son de mucha utilidad en el tratamiento. Además del tratamiento, considerado como las actividades clínicas estructuradas para que el adicto reconozca y detenga su adicción, algunos centros también hablan del proceso de recuperación.
Este comienza con una etapa de transición, en la que se trabaja sobre el control de la necesidad de consumir; luego se llega a la estabilización, fase en la que se recuperan los efectos dañinos producidos por las sustancias. A continuación se suceden instancias de recuperación (temprana, media y avanzada), en donde se van produciendo los cambios internos y externos hasta llegar al mantenimiento, que tiene el objetivo de que el paciente tenga la capacidad de mantener una vida sana y un crecimiento personal continuo.