Mientras en Ecuador, el país natal del sacerdote Carlos Flores Andrade, se estabiliza el orden constitucional, en Miami finalizó el juicio de deportación en su contra, que fue solicitado por la Agencia de Seguridad Nacional, por violación a las leyes de inmigración de los Estados Unidos.
La última vista del caso se realizó el pasado 25 de abril ante el juez Neal S. Foster, en la Corte Federal del Krome North Processing Center, donde el clérigo guarda prisión desde que fue arrestado a fines del 2003.
Por disposición del magistrado, los abogados de ambas partes tienen hasta el próximo 16 de mayo para enviar por escrito su exposición final.
En el documento dará a conocer su decisión sobre el caso. Después de esa fecha, la resolución no podrá ser apelada en ningún tribunal federal.
Según una mayoría de abogados federales expertos en materia de inmigración, es casi seguro que el juez Foster ordenará la deportación del ciudadano ecuatoriano Carlos Flores Andrade de los Estados Unidos.
Si se confirma la orden de deportación contra Flores, él será inmediatamente entregado a los agentes del ICE (Immigration and Custom Enforcement) y del US Marshall, quienes tendrán 72 horas de plazo para llevarlo de regreso a Ecuador.
En Quito también lo esperan las autoridades de justicia, para que el sacerdote cumpla la sentencia que le fue impuesta en ausencia.
Al cura Flores lo acusaron de fraude y desfalco a la Aduana en Quito, por más de 10 millones de dólares, cuando desempeñaba el cargo de gerente general en el gobierno de Gustavo Noboa.
El clérigo alternaba esa función con el sacerdote, que le permitió hacer la Iglesia Católica de Ecuador. El juez 3º de lo Penal de Pichincha, Edwin Fernández, solicitó a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) iniciar el trámite de extradición del ex funcionario.