Sábado 07 de mayo del 2005 Discovery

Ovarios enfermos

El cáncer ovárico se origina en el desorden celular. La efectividad del tratamiento depende de un diagnóstico temprano, pero la ciencia sigue avanzando en el desarrollo de nuevas tecnologías.

El cáncer ovárico es el cáncer que se origina en los ovarios, un par de órganos reproductores femeninos cuya función es la de producir óvulos y hormonas femeninas. El cáncer ovárico ocurre cuando las células en el ovario se vuelven anormales y se dividen sin control ni orden.

Las células cancerosas pueden invadir y destruir el tejido a su alrededor; también pueden separarse del tumor y extenderse para formar nuevos tumores en otras partes del cuerpo.

Algunos de los aspectos que hacen más factible desarrollar esta patología están vinculados a la historia familiar -especialmente si se registra un caso de cáncer ovárico entre parientes de primer grado-, y a la edad, y aumenta a medida que la mujer envejece.

La mayoría de los cánceres ováricos ocurre en las mujeres mayores de 50 años de edad.

Por otra parte, influye la maternidad (quienes nunca han tenido hijos tienen más probabilidades de contraer cáncer de ovarios) y la historia personal (las mujeres que han tenido cáncer de mama o de colon tienen peor pronóstico).

Los síntomas que indican la presencia de un tumor cancerígeno en un ovario son: la incomodidad abdominal general (gases, indigestión, presión, hinchazón, inflamación o calambres); náuseas o estreñimiento; pérdida de apetito; ganancia o pérdida de peso sin causa; y sangrado anormal de la vagina.

El tratamiento de esta enfermedad consiste en una cirugía en la que se suelen extraer los ovarios, el cuello del útero, el útero, y las trompas de Falopio.

Además se indica un tratamiento posterior con quimioterapia o terapia de radiación.

En Estados Unidos, varios centros están estudiando un nuevo medicamento que podría llegar a frenar la recurrencia de la enfermedad, ya que actúa previniendo el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos que son esenciales para el crecimiento del tumor.

Paralelamente, los científicos continúan estudiando los genes responsables del cáncer de ovario.

Por el momento, los investigadores ya han descubierto cómo detectar genes de alto riesgo: entender cómo los factores genéticos y hormonales interactúan también puede dar lugar a mejores formas de prevenir esta enfermedad.

El uso de métodos precisos para detectar tempranamente el cáncer de ovario podría incidir en gran medida en los índices de curación.

Los investigadores norteamericanos están probando técnicas nuevas para la detección y se está estableciendo un depósito nacional de muestras de sangre y tejido de pacientes con cáncer de ovario para ayudar a realizar estos estudios.

Uno de los métodos para el análisis de sangre ha mostrado ser prometedor.

En esta técnica, los patrones únicos de proteínas en la sangre podrían dar una pista que indique si la persona tiene o no un cáncer ovárico en etapa inicial.

Otros investigadores han sugerido que una sustancia encontrada en la sangre llamada osteopontina, podría también ser usada como indicador para detectar la enfermedad.

Se están probando una variedad de estrategias inmunoterapéuticas que tienen el propósito de estimular la capacidad del sistema inmunológico para destruir las células cancerosas.

Otro sistema es preparar vacunas antitumorales que programen el sistema inmunológico para que pueda reconocer mejor las células afectadas.

Asimismo, se están creando anticuerpos que reconocen específicamente las células del cáncer de ovario y las atacan.

Quizá algunos de estos métodos o todos ellos junto con la quimioterapia, darán paso a más tratamientos contra esta terrible y silenciosa enfermedad.

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