Los niños pequeños no son inmunes a las enfermedades. Es necesario estar al día con las vacunas y conocer las edades y las recomendaciones para su correcta aplicación.
La prevención de enfermedades infecciosas mediante la utilización de vacunas es uno de los mayores logros alcanzados por la medicina moderna. La erradicación mundial de la polio y la pronta erradicación del sarampión, han reafirmado la importancia de la vacunación como parte de las estrategias de salud pública para mejorar la calidad de vida de los individuos.
El desarrollo de la investigación científica en relación a las vacunas y a la prevención es acelerado: cada vez surgen vacunas con mayor rapidez, mientras que otras ya existentes se hacen más eficaces para combatir las enfermedades.
La DtaP es una inyección combinada que protege contra la difteria, el tétanos y la tos ferina. La difteria es una enfermedad de la garganta, la boca y la nariz, que puede causar asfixia, pulmonía, lesiones en el corazón y parálisis. El tétanos es causado por la toxina de la bacteria Clostridium tetanis que está en lugares sucios, desperdicios o metales oxidados. El tétanos penetra en el cuerpo a través de una herida, afecta el sistema nervioso central y puede causar la muerte.
La vacuna contra la poliomielitis es una inyección que se aplica a los bebés a la edad de 2 meses, luego entre los 6 y los 18 meses y requiere una tercera dosis a partir de los 4 años.
Antes de que existiera la vacuna contra la polio se reportaban anualmente entre 13.000 y 20.000 casos de polio, solo en Estados Unidos.
En 1999, como resultado de los esfuerzos de inmunización para erradicar la enfermedad, hubo aproximadamente 5.000 casos de polio documentados, en todo el mundo.
La vacuna MMR protege contra la rubéola, las paperas (inflamación de las glándulas salivares) y el sarampión. Antes de que existiera la inmunización contra el sarampión, casi todos los niños contraían esta enfermedad, que consiste en erupciones cutáneas, seguidas de un cuadro de fiebre y tos. En los países industrializados, el uso generalizado de la vacuna contra el sarampión redujo en más de un 90% el número de casos. La edad de aplicación de la vacuna MMR es después del primer año, y una segunda dosis entre los 4 y los 6 años.
La dosis de la vacuna HIB, recomendada a los 2, 4 y 6 meses, con un refuerzo después del primer año, protege contra el Haemophilus influenzae tipo B o bacilo de Pfeiffer, que puede causar infecciones localizadas como rinofaringitis, otitis, conjuntivitis, sinusitis, bronquitis y neumonía.
También se aplican vacunas contra la varicela (una enfermedad que aunque no es grave, puede causar una erupción de la piel con bastante comezón y fiebre); contra la hepatitis B, que afecta al hígado; y una vacuna contra la infección agresiva de neumococos.
Como cualquier medicina, las vacunas también pueden tener efectos secundarios, aunque no suelen ser ni severos ni de larga duración.
Algunos niños pueden experimentar fiebre leve, sarpullido o dolor. Una ligera incomodidad es normal y no debe ser motivo de alarma.
A partir del año 2000 se anunció la aparición de las denominadas vacunas comestibles. Científicos de una universidad norteamericana presentaron una papa modificada genéticamente que contenía una vacuna contra el Norwalk virus.
En Polonia se estuvo trabajando en una vacuna contra la hepatitis B, incluida en la hoja de una lechuga transgénica, y en una dosis contra la rabia, injertada en una planta de espinaca.
Uno de los inconvenientes que presentó esta modalidad es que requiere que las verduras no sean cocidas. Por lo tanto, las investigaciones se orientaron al desarrollo del mismo producto, pero utilizando frutas.
El procedimiento es relativamente sencillo: a partir de un virus purificado se busca obtener un ADN híbrido que es incorporado a un elemento comestible.
Este tipo de vacuna resulta vital para los países más pobres, puesto que les permite disminuir sus costos dado que no necesitan cadena de frío ni procesos de purificación.
Asimismo, los gobiernos pueden avanzar en campañas de vacunación pública y gratuita, y colaborar con la erradicación mundial de ciertos enfermedades.