El joven era parte del grupo de compatriotas que viajaba a EE.UU., en donde murieron dos cuencanos.
Con unos rasgos caligráficos desordenados, desde Minneápolis en Estados Unidos, Luis Desiderio Llapa relata en dos sencillas hojas de papel su desesperación por encontrar a su hijo Luis Armando Llapa Guamán, quien desapareció frente a las costas de El Salvador el 15 de diciembre pasado, cuando la lancha en la que viajaba junto a un grupo de 31 emigrantes naufragó cuando intentaba llegar a Guatemala para seguir la ruta hacia Estados Unidos.
Del grupo solo 17 sobrevivieron, se encontraron los cuerpos de dos cuencanos y otro de origen salvadoreño, mientras los 11 restantes hasta la fecha continúan como desaparecidos.
La carta llegó el pasado 3 de marzo a María Concepción Jara, madre del joven Édgar Pambi Jara, uno de los dos jóvenes cuencanos que murieron en ese viaje.
En la misiva, Llapa relata lo que le contó un sobreviviente del fatal viaje y pide entregar una copia a la oficina de Movilidad Humana para que ayuden en las investigaciones.
“Uno de los sobrevivientes me contó cómo fue exactamente y cuántos desaparecieron en el mar. Del Ecuador son 7, no se conocen los nombres porque eran de otro grupo que se encontraba en Nicaragua”, dice Llapa en el tercer párrafo de la primera hoja.
“Lo que sí sabemos es que uno era del centro de Cuenca, otro de Loja, 4 bolivianos (2 hombres y 2 mujeres), una de Perú y el último conducía la lancha, más los otros jóvenes, en total los desaparecidos son 13”, continúa el escrito.
Más adelante este desesperado padre asegura tener nombres de los coyotes que transportaban a esas personas, de quienes los emigrantes conocen que cuentan con varias identidades.
Según el relato de compatriotas, Luis Llapa dice que los emigrantes son maltratados por los traficantes de personas, quienes al llegar a Centroamérica les extorsionan y piden más dinero de lo pactado. “Roban el dinero con amenazas de muerte. Primero lo engañan con la oferta de transportarlo en avión por 14 o 12 mil dólares, la gente del campo lo cree y luego no cumplen. Lo sacan por barco o lancha y se dan estas muertes que nos afectan a muchas familias ecuatorianas”, indica.
Llapa asegura que el coyote cobró a su familia 7.500 dólares inicialmente.
El progenitor espera obtener ayuda del Departamento de Movilidad Humana para encontrar el cuerpo de su hijo. Asegura que pese a buscar apoyo e información en varios consulados de Centroamérica no tiene respuestas hasta el momento.
“Solo quiero justicia porque estas personas roban dinero, no solo a mí. Soy uno de los padres desesperados sin saber qué hacer; no tengo noticias, siempre busqué comunicarme con el Consulado de Ecuador en El Salvador, pero nunca tuve respuesta”, relata. Agrega que envió un correo electrónico a los consulados ecuatorianos en Nicaragua, Honduras, Guatemala, sin recibir respuesta.
Luis pide a las autoridades controlar la salida de compatriotas y evitar muertes similares. “Me dicen que salen de Manta en barco por la noche o en el vuelo a Panamá y desde ahí a Nicaragua en autobús, luego pasan a San José de Costa Rica, Nicaragua y desde aquí en lancha a Guatemala”.
PERDIDOS
DENUNCIAS
Desde hace tres años, cuando se creó la oficina de Movilidad Humana de la Pastoral Social, se receptaron 70 denuncias de desaparecidos en Centroamérica.
DEFENSORÍA
La Defensoría del Pueblo maneja 40 casos de estas denuncias, sin tener indicios de las personas desaparecidas.
EN CAÑAR
En las fiscalías de Azuay y Cañar existen más de 400 denuncias en contra de coyotes durante estos tres últimos años.
COSTOS
Los emigrantes deben cancelar a los coyotes por el viaje ilegal a Estados Unidos un valor que oscila entre los 9 mil y 15 mil dólares inicialmente.