Las autoridades estadounidenses arrestaron el mes pasado a 57 inmigrantes ilegales que trabajaban en aeropuertos y otras instalaciones de alta seguridad en el país, reforzando los temores de que no se investiguen bien los antecedentes de los empleados y eso facilite la labor de los terroristas.
En un ejemplo, un peruano fue contratado como mecánico de aviación en Greensboro, Carolina del Norte, empleando una credencial de Seguridad Social falsa que adquirió por 70 dólares en una cancha de fútbol, según documentos de la corte.
En otro, empleados sindicalizados le avisaron a una planta generadora de electricidad en Florida que había un mexicano trabajando en sus instalaciones nucleares, dijeron funcionarios de la compañía.
Ninguno de los arrestados parece tener vínculos con el terrorismo. Casi todos usaron licencias de conducir fraudulentas o alteradas y credenciales de Seguridad Social para poder entrar a sitios de acceso restringido. Todos trabajaban en zonas de alta seguridad _ya sea en aeropuertos o cerca de reactores nucleares_, indicaron las autoridades.
Estos individuos representan vulnerabilidades potenciales, dijo Marcy M. Forman, director de la oficina de investigaciones de la Oficina de Migración y Aduanas, una división del Departamento de Seguridad Interior.
Como muchos de ellos han usado documentos fraudulentos, no sabemos quiénes son, dijo Forman. Y si pueden usarlos, qué va a evitar que los terroristas y los delincuentes hagan algo similar?
Según un estudio reciente del Pew Hispanic Center, un grupo privado de investigación, en Estados Unidos viven hasta 11 millones de indocumentados.
La Patrulla Fronteriza arrestó a 1,1 millones de inmigrantes ilegales el año pasado. Miles más han sido detenidos o despedidos de sus empleos desde los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, los cuales provocaron un mayor escrutinio gubernamental de las prácticas de contratación en edificios que pudieran ser objetivos potenciales.
Con frecuencia los investigadores federales realizan verificaciones sorpresa de instalaciones que ofrecen más riesgos para la seguridad, como una refinería en Nueva Orleáns o la torre Sears en Chicago.