La mayoría de los 123 ecuatorianos, entre ellos siete menores de edad, que ingresó a Bolivia con documentos falsos, dejó el país "de propia voluntad" el martes, antes de que una autoridad judicial expidiera una orden de expulsión, confirmó la oficina boliviana de Migración.
"Parece que un motón de ellos se ha ido por cuenta propia. No sabemos cuántos, ahora que hemos enviado las resoluciones de expulsión de los 123 ecuatorianos", declaró Marco Vacaflores, director de Inspectoría y Arraigos del viceministerio boliviano de Migración.
Otra parte de ellos, entre 40 y 50 aún retenidos en la hacienda privada La Ponderosa , en el departamento (provincia) amazónico de Pando, en el norte de Bolivia y frontera con Brasil, no había sido expulsada aún, agregó.
Los ecuatorianos, que aparentemente ingresaron la semana pasada por Perú, portaban pasaportes con sellos falsos supuestamente franqueados en México. Su destino final era Estados Unidos, presume la oficina de Migración en La Paz.
Las embajadas de México y Ecuador confirmaron recién el lunes -cuatro días después de la "detección y retención" de los ecuatorianos, por parte de autoridades bolivianas- el carácter ilegal de la documentación presentada, dijo Vacaflores, luego de afirmar que los imputados "en ningún momento fueron detenidos (por) la imprecisión" del fiscal Mario Gutiérrez.
Vacaflores dijo que las autoridades locales han desplegado una operación para establecer el paradero de cinco "bolivianos y ecuatorianos acusados del delito de tráfico de personas".
"Ese es un delito transnacional y debe ser penado", esgrimió.