Miércoles 13 de abril del 2005 Sucesos

Alcances de la sociedad conyugal

Redactora | Margarita Neira Morán

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Todos los bienes e ingresos que la pareja adquiera durante el matrimonio se   reparten por igual.

Los salarios e ingresos de todo tipo de empleos y oficios, devengados durante el matrimonio; así como los réditos, pensiones, intereses y lucro que provengan de los bienes propios de cada uno de los cónyuges, son parte de la sociedad conyugal, según el Código Civil.

Los alcances de esta figura legal los explicamos ampliamente en nuestra sección Judicial de hoy.

La frase lo mío es mío y lo tuyo es tuyo no surte efecto dentro de la sociedad conyugal. En esta institución jurídica los cónyuges, por el solo hecho de contraer matrimonio, acuerdan compartir todos los bienes y patrimonios que ambos adquieran durante la vida de casados.

El artículo 157 del Código Civil vigente establece que la sociedad conyugal se compone de los salarios y emolumentos (ingresos) de todo género de empleos y oficios, devengados durante el matrimonio; y de los réditos, pensiones, intereses y lucro que provengan de los bienes propios de cada uno de los cónyuges.

También forman parte el dinero, las cosas y los muebles que cada uno de ellos aportare a la sociedad o que adquiriera durante el matrimonio.

Según la abogada Tania Nuques, en este grupo ingresa además el dinero que cualquiera de los cónyuges obtuviera si se ganara la lotería, por cuanto se presume que el boleto lo compró con los recursos de la sociedad.

Sin embargo, la profesional aclara que la ley establece ciertos bienes que se excluyen de la repartición.

En el listado aparecen en primer lugar todo los bienes muebles (carros) o inmuebles (casas, terrenos) que en forma individual compre una persona en su vida de soltero.

No obstante, explica Nuques, si este bien es alquilado el dinero que ingresa por este rubro sí integra la sociedad conyugal.

También quedan fuera de la sociedad las cosas que son donadas y heredadas, pues se entiende que pertenecen exclusivamente al cónyuge beneficiado.

El resto de bienes o ingresos se reparten por igual entre los cónyuges al momento en que se disuelva la sociedad.

La división se produce por la terminación del matrimonio (divorcio), en casos de que anule legalmente la unión o  por sentencia judicial, a pedido de cualquiera de los cónyuges o si lo hicieren de mutuo acuerdo.

Así, se puede disolver la sociedad de bienes sin necesidad de afectar el matrimonio.

Cuando es por acuerdo de la pareja este trámite se lo realiza por vía judicial o a través de un notario, de lo contrario, si es uno de los cónyuges quien demanda, la disolución solo depende del juez.

La repartición es por igual, pero la ley señala que en “caso de que exista un solo bien social destinado a vivienda, el cónyuge al cual se le confíe el cuidado de los hijos menores o minusválidos, tendrá derecho a usarlo y habitarlo mientras dure la incapacidad de los hijos”.

Este uso de la propiedad elimina la posibilidad de que el otro cónyuge lo habite durante este tiempo.

Capitulaciones
Las capitulaciones matrimoniales son los convenios o acuerdos que celebran los esposos o los cónyuges antes, al momento de la celebración o durante el matrimonio, para hacer modificaciones a la sociedad conyugal.

Se trata de pactos relativos a los bienes, a las donaciones y a las concesiones que se quieran hacer el uno al otro.

Estos convenios se otorgarán por escritura pública o en el acta matrimonial
Los inmuebles se inscribirán en el Registro de la Propiedad y se anotarán al margen de la partida de matrimonio.

“Cualquiera de los cónyuges puede decidir que su casa, que la compró de soltero, ingrese a la sociedad, o en su defecto, que el sueldo que gane producto de su trabajo, se excluya de la repartición en caso de divorcio”, explicó Nuques.

Según la profesional, los acuerdos efectuados en cuanto a la administración de la sociedad, no tienen el carácter de irrevocables, por lo que en cualquier momento pueden modificarse.

LA LEY

INVENTARIO
El artículo 195 del Código Civil señala que disuelta la sociedad conyugal se procederá inmediatamente a la formación de un inventario y tasación de todos los bienes adquiridos durante el matrimonio.

CONTRATOS
Los cónyuges no podrán celebrar entre sí otros contratos que los de mandato (poder especial) y capitulaciones matrimoniales, pues así lo establece el Código Civil en su artículo 237.

CURADOR
El cónyuge menor de 18 años necesita de un curador (representante legal) para la administración de la sociedad conyugal.

PÉRDIDA
Si uno de los cónyuges ocultase alguna cosa, bien o ingreso que forme parte de la sociedad, perderá su derecho a obtener la mitad al momento de la disolución. Además, está obligado a restituirlo, si se demuestra que hubo mala fe, según el artículo 198 del Código Civil.

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