Martes 12 de abril del 2005 Sucesos

Víctimas del secuestro narran su anécdota en el cautiverio

QUITO

Lo vivido por los trabajadores de Petrocomercial durante su plagio y cautiverio se confunde a ratos con las escenas de algún filme de Hollywood. Eran las nueve de la mañana del 22 de enero pasado cuando Ángel Lignia y Gustavo Cahimuel iban en una camioneta a la estación de la empresa petrolera, ubicada en la vía a Chiriboga. De pronto un grupo de encapuchados los detuvo en el sitio donde existe una placa en memoria de un actor muerto en la filmación de la película Prueba de vida. Los secuestrados contaron que José Alfredo Pérez, alias El Juaco, decía que iba a formar una guerrilla en el Ecuador, mientras que John Faver hablaba de crímenes.

El día del rescate, El Juaco salió a vigilar, mientras los secuestrados quedaron a cargo de Miguel Henao. A los pocos minutos se escucharon los disparos que descargaba El Juaco en contra de los policías que habían llegado a las cercanías del cautiverio. Miguel regresó y les dijo: “Tengo la orden de matarlos, no lo voy a hacer. Ayúdenme a escapar”. Entonces empezó la huida, montaña abajo que terminó minutos despúes cuando sus captores los abandonaron en la selva.

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