Jueves 31 de marzo del 2005 Crónica de TV

Cloacas con antenas

AOL Time Warner es el mayor conglomerado de medios de comunicación del mundo. De él forman parte nombres tan emblemáticos como los de las revistas Time, Fortune y People, la cadena de noticias CNN y los estudios de cine y el sello discográfico Warner Brothers, además de la plataforma más grande de la internet, America On Line. Si existe un poder hegemónico de la información, sin duda es este.

Pues bien: estos señores, que marcan la agenda informativa del mundo, son una perita en dulce. La Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos quiso encausarlos por encubrir tres fraudes financieros, además de inflar sus ingresos publicitarios para incrementar el valor de sus acciones. La contabilidad de AOL Time Warner resultó más falsa que Mona Lisa a la acuarela. Y no por poco. Estamos ante una de las mayores estafas de la historia.

Imagínense si este caso llegaba a las cortes. ¡Quítate Michael Jackson! Ni la CNN habría podido eludir semejante notición. No llegó, claro. La corporación logró un acuerdo extrajudicial: se comprometió a pagar 300 millones de dólares al gobierno para evitar la investigación fiscal. O sea: para evitar que se sepa la verdad. ¡A cuánto ascenderá la verdad para que paguen tanto por encubrirla! Honorabilísima actitud para una empresa de medios de información. Muy consecuente con lo suyo, sobre todo. Glena Umaña, por supuesto, no tiene la culpa. Los que nos leen las noticias no son los que hacen las agendas. Las cuestiones gruesas de la política editorial, como por ejemplo treparse al carro del enrolamiento militar durante la guerra de Iraq, se deciden arriba. Los que resolvieron casarse informativamente con el gobierno son los mismos que lo estaban desfalcando. Los que permanecen invisibles. La verdad es que no tenemos idea de lo que estos angelitos son capaces de hacer para meternos el dedo. Solo les puedo asegurar que no lo hacen porque sí. Lo hacen por dinero. 

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