Lunes 28 de marzo del 2005 Economía

Hacia un enfrentamiento bananero

Análisis

¡Cuánto nos cuesta consensuar! Cualquiera hubiera creído, que al tener que decidir qué es lo que más le conviene al país, en cuanto al nuevo régimen bananero europeo, los expertos ecuatorianos se hubieran podido poner de acuerdo fácilmente. ¡Cuán lejos de la verdad! El Gobierno ha debido cesar a la comisión y delegarle a la Ministra de Comercio Exterior las negociaciones con la Unión Europea.

Mal de muchos... El problema parece estar generalizado en América Latina. Los presidentes de los seis países latinoamericanos afectados por el régimen europeo, celebraron una cumbre hace dos meses en Quito para delinear una política conjunta. Tampoco parece que existe.
El plazo para presentar un reclamo ante la OMC, y llevar el régimen bananero de Europa a arbitraje, vence el 2 de abril, y no se ha presentado aún.

Tal parece que había un entendimiento entre la UE y los países latinoamericanos de agilizar el arbitraje. A quienes seguimos el tema a distancia, nos sorprendió que la UE haya oficializado su arancel sin antes haber negociado con los latinoamericanos, a sabiendas que estos consideraban excesivo el arancel planteado.

Lo que pasa es que cualquier decisión de la Comisión de la UE, hubiese sido conflictiva:

– Para Alemania y algunos nuevos miembros de la UE es inconcebible que se grave tanto a una fruta que cultivan países de menor desarrollo;

– Para España, ningún arancel por alto que sea es suficiente para proteger a los bananeros de las Canarias, quienes tienen que importar hasta la tierra donde cultivan su mediocre producto;

– Los caribeños, Jamaica y otros, están desconsolados con cualquier sistema que excluya cuotas: o los latinoamericanos, o los africanos, los acabarán;

– A los africanos se les hace agua la boca pensando que con una barrera de ingresos tan alta para los latinoamericanos quedarán solos en el corral, donde barrerán con los demás protegidos.

Para la UE era imposible transar. Mejor oficializar su absurdamente elevado arancel, ir rápidamente a un panel, y acatar los resultados. De esa manera, lavarse las manos ante los que salgan perdedores.

La demora del Ecuador, y de los latinoamericanos de manera conjunta, en plantear el panel, significa que no habrá un resultado para diciembre, cuando tendrá lugar en Hong Kong una importante sesión de la ronda Doha de negociaciones agrícolas. Y tampoco podrá el régimen entrar en vigencia en el año 2006, como está previsto.

De las declaraciones de la comisionada de Agricultura de la UE, Mariann Fisher Boel, se desprende que Bruselas creía tener un acuerdo de caballeros (aunque entre la señora Fisher Boel y la señora Baki, debió haber sido un acuerdo de damas) en que los latinoamericanos debían plantear un panel lo antes posible, y que Bruselas no recurriría a prácticas dilatorias.

El comisionado de Comercio, Peter Mandelson, calificó de “maniobreo de los procedimientos” el que no se haya planteado el panel como estaba convenido, y advirtió que esto era mal visto por la UE. Y la señora Fisher Boel amenazó a los latinoamericanos: “No estoy dispuesta a aceptar ninguna solicitud de flexibilidad, puesto que es evidente que no es posible entrar en un acuerdo de caballeros; y así serán las cosas”.

Las amenazas de los normalmente mesurados comisionados de la Unión Europea deben ser causa de preocupación entre nosotros. ¿Qué consecuencias podrían tener? ¿Peligra nuestro acceso al mercado bananero europeo?

Queda el sabor en la boca, que un tema vital para la economía nacional lo hemos abordado con ligereza.

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