Domingo 27 de marzo del 2005 Discovery

Televisión registrada

Discovery Channel

TiVo es el nombre con el que se conoce un dispositivo  que fue creado en 2000 y que permite grabar y procesar muchas horas de televisión. Pero muchos sectores de la industria mediática lo ven como un enemigo de la publicidad y un peligro para el desarrollo de este negocio.

Para comprender la dimensión de lo que es y de lo que significa TiVo hay que poder imaginar -ya que no existe en todos los países- la siguiente escena: llegar a casa, encender la televisión y comenzar a ver en el orden deseado los programas favoritos sin esperar la hora, sin buscar el canal, sin soportar las publicidades, saltando minutos u horas con solo apretar un botón, tener la guía de programación incorporada y, si hasta aquí alguien puede osar decir que tiene semejanzas técnicas y funcionales con una video, también se puede rebobinar en vivo hasta hacer una pausa y pasar en cámara lenta la señal que se está viendo en directo. Este sistema revolucionario, que no es ni más ni menos que una videograbadora digital interactiva, ya implica para muchos la reconciliación con la televisión y para otros tantos, la enajenación.

TiVo, en realidad, es el nombre del primer aparato que apareció en el mercado de los Estados Unidos en el año 2000, aunque tanto en ese país como en Europa ya tiene sus competidores: ReplayTV 4500, de SonicBlue, e In-Out-TV, de Techfoundries, respectivamente. Todos son aparatitos pequeños que se adosan a la televisión y permiten grabar más de 30 horas de emisiones para reproducirlas posteriormente, diferenciándose de la videograbadora común -además de su alta funcionalidad y tecnología- en que el “formato propietario” impide que se pueda desacoplar el contenido del sistema para trasladarlo a otro, como la computadora o Internet.

El dispositivo ofrece trucos muy sofisticados que se logran con comandos muy sencillos, que no demandan ni el tiempo ni el esfuerzo de una video. Por ejemplo, con el control remoto se puede apretar un segundo el botón de “rebobinar 7 segundos” para ver el diálogo que no se logró escuchar del programa que se está viendo en directo. También permite poner la emisión en vivo, en reproducción lenta, o hacer una pausa y retomarla, después de hacer el café o ir hasta el baño.

Si al regresar, el programa resulta aburrido, se puede consultar la guía televisiva incorporada, que cuenta con dos semanas de previsión, o la lista de los ciclos que se grabaron. Si se opta por la primera, con solo apretar un botón que dice “Record”, el sistema ya sabrá que deberá grabar a partir de ese momento, y todo el año, las emisiones del programa elegido: por ejemplo, Friends. Con otro botón, se da la orden de omitir todas las tandas publicitarias mientras se graba. TiVo logra eliminar el 90% de las propagandas a partir del reconocimiento del fondo a negro. El diez por ciento que logra escapar al aparato puede evitarse con el botón que salta de 30 en 30 segundos, o con el que dice “saltar publicidad”, que se utiliza más cuando no se ordenó la supresión previa de la tanda.

Aunque parezca increíble, nunca se grabará el final de un programa que no se seleccionó ni aparecerá un ciclo empezado, ya que TiVo es infalible en este sentido y no se deja engañar por los cambios sorpresivos o los retrasos de los canales.

Otra función asombrosa de TiVo es que cuenta con la opción de grabar programas que el aparato considera que pueden interesarle a su dueño. Esta capacidad surge del almacenamiento de datos con que cuenta, ya que no hay que olvidarse que el microchip con que funciona es el de una computadora, GNU/Linux en este caso. Este último dato es importante a la hora de comprar el dispositivo. Su precio ronda los 600 dólares en los Estados Unidos, casi lo mismo que una PC o un televisor. Sin embargo, no es por esa razón que aún no ha tenido una expansión o explosión correlativa a la calidad y cantidad de servicios que brinda.

Las investigaciones de mercado aún han ahondado poco en el campo del TiVo, pero las primeras hipótesis sostienen que este aparato es más funcional para aquellas personas enemistadas con la televisión por considerar que tiene mucha publicidad o muchos programas “basura”, situación que podrá evitarse en un 99% con la incorporación de este dispositivo en el hogar. Pero, justamente, este tipo de gente es la que está más alejada del consumo masivo, por lo que son pocos los que lo compran. En cambio, aquellos que gustan de la televisión y los adictos son, en general, mucho más consumistas y no sienten la necesidad de saltar las publicidades o hacer otras actividades mientras se emite su programa favorito, por lo que TiVo les genera mucha atracción e interés pero no necesidad, que es, en definitiva, lo único que puede llegar a hacer que se pague un precio tan alto.

Para más información, vea Conexión Discovery, todos los martes a las 7 p.m. en Discovery Channel.

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