El presidente de EE.UU., George W. Bush, prometió ayer a su homólogo mexicano, Vicente Fox, que hará todo lo que esté en su mano para que el Congreso apruebe una política de inmigración “racional y de sentido común”.
“Señor Presidente, tiene mi promesa de que continuaré trabajando en ello... Continuaré presionando a nuestro Congreso para que elabore una política de inmigración racional y de sentido común”, declaró Bush en rueda de prensa al término de la cumbre trilateral que reunió en Waco a los líderes de EE.UU., México y Canadá.
Bush recordó que “hay varios millones de personas que cada día cruzan la frontera, desde México a EE.UU.” y que hay que tomar medidas para garantizar que entre ellos no se mezclen presuntos terroristas, narcotraficantes o contrabandistas.
Tras subrayar que conoce perfectamente este asunto porque bregó con él durante los seis años que fue gobernador del estado de Texas, Bush insistió en que seguirá apelando a los legisladores para que saquen adelante una “política compasiva”.
Con una regulación basada en el sentido común, cualquier persona podrá cruzar la frontera las veces que desee de una forma legal, subrayó Bush, sin ofrecer detalles.
“Queremos premiar a quienes han sido pacientes en este proceso. Hay muchos ciudadanos mexicanos que han pedido la nacionalidad (estadounidense)” y que están a la espera, añadió.
En ese sentido, el Mandatario estadounidense se manifestó en contra de cualquier política que permita a ciertos inmigrantes indocumentados “saltarse la línea”, delante de los que han tramitado su residencia permanente. “Hay una mejor forma de fortalecer nuestra frontera, y una de estas es tratar de forma compasiva y decente a los trabajadores que vienen a Estados Unidos”, observó Bush.
En EE.UU. hay cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados.