Jueves 24 de marzo del 2005 Crónica de TV

Flojo Coronel

Este martes el Coronel no dio la cara. Ya estábamos acostumbrados a tenerlo de colado en nuestro dormitorio, casi a diario, a las 20h30. Por eso, cuando anunció en los informativos, poco antes de esa hora, su sorpresivo decreto de feriado, nos preparamos todos para atender a sus explicaciones en una enésima cadena. Es decir: por una vez, por una única y especialísima vez, lo estábamos esperando.
Y no vino. Tan consciente estaría de la ridiculez de su maniobra que no tuvo cara para presentarse. Mientras los noticiarios se declaraban en transmisión continua desde el Congreso, él prefirió eludir a la televisión.

Error. Debería ya saber el Coronel que la televisión es ineludible. Esa noche no lo vimos en pantalla, es cierto, pero lo intuimos todo el tiempo con mayor nitidez que si lo tuviéramos al frente hablando vaguedades. No escuchamos sus palabras pero asistimos, desde el Congreso, a sus conversaciones telefónicas con su hermano Gilmar y su aliado Omar. Y en esas imágenes (Teleamazonas hizo un estupendo trabajo) obtuvimos un retrato perfecto de la pusilanimidad presidencial en todos sus estados.

Gilmar escucha tranquilo al Coronel, como quien recibe instrucciones. Omar, en cambio, luce indignado, grita y sacude los brazos. Gilmar cuelga el teléfono y dice: “el Presidente está derogando el decreto de feriado”. Omar cuelga el teléfono y dice: “está vigente el decreto de feriado”. Más claro: aquí no manda nadie. Si eso es un dictador, es de los flojos. Yo diría más bien que ni para dictador sirve.

Mientras tanto, desde los principales alcaldes hasta los políticos de segunda fila con pretensiones de liderazgo, se lanzan a peregrinar por los canales (con el rostro sin afeitar, para que parezca que no han dormido) con el fin de proclamar su rebeldía. Con todo esto, no me quedó claro quién decidió que el feriado no iba. Creo que fue la TV.

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