Sábado 19 de marzo del 2005 Discovery

Falsos compañeros infantiles

Discovery Health

Nuevos estudios sugieren que los amigos imaginarios son normales, y siguen presentes incluso en la escuela primaria.

Un grupo de expertos de las universidades de Washington y de Oregón concluyó en una reciente investigación que, al contrario de lo que sostenían terapeutas como Sigmund Freud y Jean Piaget, la invención de amigos imaginarios es una costumbre sana y normal. Descubrieron también que los jóvenes en edad escolar y preescolar inventan amistades con la misma frecuencia e intensidad, por lo que este fenómeno sería normal a edades mayores a las anteriormente supuestas. La sorpresa los estimuló a encarar un segundo estudio para comparar la relación que los niños establecen con sus compañeros mágicos y la que crean los escritores con sus personajes de ficción.

Los expertos explican que este hábito infantil indica una imaginación fértil y representa un paso importante en el crecimiento. Está vinculado con la fantasía y la necesidad del juego, y aparece en al menos dos tercios de los niños. Los amigos invisibles pueden ser juguetes o humanos, animales o criaturas fantásticas.
El estudio concluyó que cumplen una importante función en el desarrollo, ya que se asocian a la comprensión social y a la empatía con las otras personas. Sirven como un ensayo para la vida real al involucrar tanto interacciones como el manejo de conflictos con individuos de distinto tipo y carácter. Al mismo tiempo, ayuda a los niños a controlar el ambiente de los adultos, incomprensible para ellos, por lo que adquieren una sensación de poder y de seguridad.

El amigo imaginario ayuda al niño a desarrollar su propia identidad pero puede ser, en ciertos casos, un síntoma de que algo anda mal. Ante las situaciones de estrés, algunos chicos los crean para ignorar la realidad o recurrir a seres que los protejan y ayuden. Aunque a los padres les puede parecer una salida ilógica o autodestructiva, a ellos se les presenta como una solución válida y eficaz para los problemas que más los atormentan.

Cuando la necesidad del compañero invisible se vuelve demasiado fuerte, los niños dejan de lado a los compañeros reales y se refugian en su mundo privado. En estos casos, las fantasías pueden ser el síntoma de diversos problemas, entre ellos la dificultad para relacionarse con los otros, la sensación de soledad o la imposibilidad para manejar las situaciones difíciles. Los especialistas aconsejan que los padres les demuestren que valoran todo lo imaginado y respetan su timidez. Al mismo tiempo, es importante que traten de que sus hijos se junten con niños que no sean invasivos o agresivos, y que reconozcan su esfuerzo por integrarse y afrontar los miedos. Si la conducta persiste, una consulta a un experto es el paso a seguir.

Los amigos imaginarios no tienen por qué asustar a la familia. Son la consecuencia de un acto de fantasía normal que los hijos van abandonando con el tiempo. Cuando se transforman en algo más, un profesional adecuado puede recomendar la forma de hacer que el niño vuelva a los cauces normales de crecimiento y desarrollo.

Para obtener más información sobre este tema, vea Nuestros Hijos, todos los viernes a las 10 p.m. en Discovery Health.

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