Jueves 17 de marzo del 2005 Crónica de TV

Cursos de capacitación

Ayer hablábamos de lapidaciones. TC las promueve. Veíamos cómo Maritere orquestó la suya contra una mujer adúltera con el concurso de sus “caseritos” (así llama ella a su público asalariado), quienes vivieron una auténtica catarsis colectiva cuando insultaban a gritos a la penitente y le expresaban todo su repudio llamándola “perra sucia” y otras maravillas. Dado que el canal tiene la desfachatez de vendernos el show de Maritere como un programa educativo (será por eso que lo pone a las seis de la tarde), este episodio debe ser tomado como una auténtica lección de comportamiento social ante el pecado. Puesto a educar, TC no forma ciudadanos sino manadas de intemperantes.

Esa misma noche, en el mismo canal, Rodolfo Baquerizo se lamentaba porque otro ajusticiamiento popular, esta vez no figurado sino real, no se pudo concretar por culpa de la inoportuna (así dio a entender) intervención de la Policía. Siete delincuentes se salvaron por los pelos en Nanegalito. “Nuestra idea era quemarles y lanzarles al río”, dijo a la televisión uno de la turba, como si nada, como si hablara de pavos. “La próxima vez –advirtió otro– no hemos de dejar que la Policía les salve”.

Qué curioso: Baquerizo dijo algo bastante parecido. Dijo –y estaba indignado, para variar– que los delincuentes estuvieron a punto de ser quemados vivos pero, “como estamos en el Ecuador”, llegó la Policía y los salvó. ¡Los salvó, habráse visto! ¡Eso solo pasa en este país! Debían dejar que les quemaran a todos. Es lo que él mismo viene reclamando desde hace rato: que a los delincuentes se les fría en aceite. En no habiendo aceite, no opone reparos a la gasolina. Lo que quiere es verlos arder.

Esto es educación con seguimiento. Por la tarde, la escuela de intemperancia que es el programa de Maritere, deja a sus alumnos listos para lapidar al prójimo en manada. Por la noche, Rodolfo Baquerizo ofrece cursos de orientación ideológica a los graduados.

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