Martes 15 de marzo del 2005 Migración

Ecuatorianos se adaptan a cambio cultural en España

BARCELONA, España | Julio César Armanza

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CARTAGENA, ESPAÑA.– Integrantes de la comunidad inmigrante ecuatoriana residente en esta ciudad, identificados con una bandera de Ecuador, saludan al príncipe Felipe de Borbón, a quien con carteles piden les ayude a regularizarse.

Una sociedad donde se muestra con naturalidad la homosexualidad  pero perdura el machismo.

Joder tío que la sociedad española es bastante rara y llama la atención de los inmigrantes.

 Muchos jóvenes de hasta 30 años marchan a contracorriente de los congéneres de su especie en países del primer y tercer mundo.

En lugar de querer llegar a la mayoría de edad para salirse de la casa paterna, aquí están aferrados y casi les ponen mala cara en sus hogares pero ellos ni se inmutan.

De hecho, varios municipios impulsan programas de viviendas con departamentos de un dormitorio a precios razonables en buenos barrios y dirigidos a jóvenes profesionales, pero nada.

Los jóvenes universitarios en su mayoría son de tendencia de centroizquierda, rechazan los radicalismos, son abiertos a la integración de los inmigrantes y viven con sus padres. Bueno, al menos eso es lo que dicen los estudios sociológicos.

En la Universidad de Barcelona es enriquecedor oír los debates ideológicos sobre la globalización, el socialismo o el crecimiento de partidos de derecha que odian a los extranjeros pobres, o las ardorosas discusiones sobre temas sociales y económicos.

O participar en una discusión de por qué si se habla de terrorismo islámico para referirse a la actitud criminal de extremistas y fanáticos, no se habla entonces de terrorismo cristiano a la respuesta de la administración Bush cuando se afecta a civiles en Iraq.

También si se debe imponer el estudio de la religión católica en los colegios o las críticas de Su Santidad Juan Pablo II al gobierno socialista español. En  foros televisivos y mesas redondas en universidades se discute sobre si es una injerencia de un Estado como es el Vaticano en otro, o si no es una señal de intolerancia querer imponer una religión a una sociedad abierta.

La respuesta de los representantes de la Iglesia, del opositor Partido Popular y de sectores conservadores es igual de intensa.

Claro, en un país donde funcionan los servicios básicos, la atención médica, los precios son estables y se pueden adquirir las cosas materiales, hay lugar para estos debates.

Es que la sociedad española es bastante peculiar: muy franca en el manejo de temas que en Ecuador  son tabúes, pero aún mantienen hábitos o costumbres polémicas.

Las comedias de televisión más vistas en este país son ‘Aquí no hay quien viva’, ‘Los Serranos’ o ‘Siete Vidas’ donde sus principales personajes son una pareja gay, una lesbiana, un joven de 12 años gay que le confiesa a su padre que en la fiesta del barrio quiere bailar como la actriz de Flashdance y él lo apoya.

Todo presentado con humor y con palabras crudas pero en un marco de tolerancia, lo que, a su vez, prepara a los hijos de inmigrantes a entender esta sociedad. El debate sobre lo que esto significa en la familia ya lo deben de hacer los padres en las casas.

Hay programas como ‘Salsa Rosa’, ‘El Gran Hermano’ y otros que los califican como TV basura. Casi siempre hay un reportero gay o una lesbiana, pero están ahí por su talento y profesionalismo. Claro, también coquetean con los invitados y en el programa siguiente suelen contar cómo les fue en la cama.

 Esa tolerancia hacia la diversidad sexual, contrasta con el machismo ascendrado en donde casi no hay semana que no se difundan casos de violencia física contra la mujer por celos, separaciones, etc.

Otra peculiaridad de lo españoles es su horario de trabajo, pues la jornada laboral se interrumpe para un buen almuerzo seguido de una siesta. Algo atípico para el resto de la Unión Europea.

Hace tres semanas se prohibió fumar en lugares cerrados, oficinas y hasta en ciertos espacios públicos, lo cual ha provocado un intenso debate en un país donde es normal ver a adolescentes fumando en la calle.

Los fumadores manifiestan que España, lastimosamente, entró en el fundamentalismo intolerante de los Estados Unidos.

Y entre otros temas de interés de la sociedad española están la proliferación de demandas por acoso laboral, la campaña para erradicar la comida chatarra, la supuesta anorexia de la princesa Letizia, o si los perros tienen derecho a viajar en los trenes.

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