Martes 15 de marzo del 2005 Crónica de TV

Quichua con caché

Al principio tenía su gracia, pero la perdió en cuanto se hizo moneda corriente.
Cuando lo oímos por primera vez, en el programa de Marcelo Tinelli, ese recurso de la algarabía de voces en off gritando, riendo y glosando al conductor desde atrás de la cámara nos llamó la atención. No era un simple adorno. Ese ruido de voces era en realidad lo que creaba el ambiente del programa, ese ambiente de alegre improvisación y trabajo colectivo que ninguno de sus imitadores (argentinos o ecuatorianos) ha logrado reproducir ni siquiera lejanamente.

El recurso de las voces fue copiado hasta el hartazgo en la televisión argentina y después, claro, cuando había perdido toda la gracia que algún día tuvo, en la ecuatoriana. De un tiempo a esta parte así ocurre: lo que sea que sature allá, tiene que ser necesariamente imitado acá, como si gran cosa. El recurso de las voces fue un regalo del cielo para algunos productores que necesitaban urgentemente una fórmula para disimular con ruido la vaciedad de sus programas: “eeeeh”, “aaaah”, “jo-jo-joooo”. Así que ahora cualquier novato se las da de Tinelli.

El caso tiene que ver con esa burda argentinización de la televisión ecuatoriana, que viene dándose más o menos desde el día en que fuimos capaces de comprar tres pesos por un dólar. No solo copiamos los recursos de conducción de los programas, sino los programas mismos, los formatos, los estilos, los diseños y hasta el tono de voz y las palabras. Esto se ha vuelto insufrible en los espacios de farándula y de fútbol.

De pronto resulta que ya no vamos al estadio de Barcelona, como toda la vida. Vamos a “la cancha” de Barcelona. Y llevamos una cartulina con el logotipo de Fox Sports, por si un acaso. Cancha. Palabra quichua. Cuando era nuestra significaba patio, o sea: el lugar que ocupan los jugadores. Ahora que se la regalamos a Fernando Niembro, quiere decir estadio. Y de no creer: tiene caché.

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