Los ecuatorianos organizaron la fiesta, pero nunca llegaron al baile. Así se puede definir al encierro protagonizado por unos 500 inmigrantes ilegales procedentes de Pakistán y Marruecos en cinco locales de Barcelona, que empezó el viernes y concluyó ayer.
El lunes de la semana pasada, la organización Ecuador Llactacaru convocó a los extranjeros sin papeles a un encierro de tres días con el objeto de solicitar mayores facilidades para acogerse al proceso de regularización extraordinaria que se desarrolla desde el 7 de febrero y culminará el próximo mes de mayo.
“Pedimos al gobierno español la admisión de otros documentos que, junto al censo, demuestren el tiempo de estancia del inmigrante en España; que se acepten los resguardos de los inmigrantes de que se están tramitando los récords policiales; la ampliación del plazo de presentación de solicitudes y la supresión del contrato como requisito imprescindible para legalizarse”, señaló Miguel González, dirigente de Ecuador Llactacaru.
A las 19h00 del viernes, unos 500 paquistaníes y marroquíes acataron la convocatoria de Llactacaru y se concentraron en la Plaza de la Universidad, en Barcelona, portando pancartas en catalán y árabe, con consignas a favor de la regularización sin condiciones.
Pero los ecuatorianos nunca acudieron a la cita. Apenas dos de ellos se presentaron y al ver que no había más compatriotas decidieron no sumarse a la medida.
Paquistaníes y marroquíes se organizaron y a medianoche fueron hacia las dos iglesias de Santa Coloma de Gramanet, a locales de organizaciones sociales y a los polideportivos de las universidades Politécnica y Pompeu Fabra.
“Estamos decepcionados con los ecuatorianos en particular y los latinoamericanos en general. Han demostrado muy poca solidaridad con la causa”, aseguró González. Agregó que no entiende cómo los inmigrantes ecuatorianos, la mayoría indocumentados, no participan, y que espera que se integren en la marcha de inmigrantes el 2 de abril.