Las óptimas expectativas del mercado exigen trabajar con calidad y con una marca país.
“A pesar de que la calidad del plátano ecuatoriano puede competir con cualquier país es necesario que pensemos en un negocio de futuro y trabajemos más en la calidad y buscar una identidad nacional que nos reconozca mundialmente”, expresó Gustavo Manrique, presidente del grupo empresarial Gmym.
La proyección de esta musácea es muy promisoria en estos momentos, debido a las diferentes situaciones climáticas mundiales que han afectado la producción en otros países, “pero debemos pensar que la competencia no es entre nosotros, es afuera y tenemos que prepararnos para cuando esos países se recuperen y salga la producción de todas partes”, indicó el empresario.
A partir de abril o mayo habrá un retorno de buenos precios por caja debido a la temporada, por lo que se debe trabajar en la imagen y buscar una marca país, recalcó.
Un factor que enmarcó como relevante para este avance es la necesidad de acortar la cadena de intermediación, aclarando que es un servicio necesario para aquellas zonas apartadas donde los agricultores no sacan sus productos por falta de carreteras y transporte. El problema, explicó, es que llegan intermediarios en las épocas altas y se ausentan en las bajas, pagando un poco más y se llevan en determinada época la producción que establecieron los exportadores tradicionales que trabajan de la mano de los productores, dañando no solo el mercado por los precios que pagan sin apoyarlos también en épocas malas, sino que dañan la calidad e imagen del país al utilizar cajas reviradas (reutilizadas por el envés para tapar el nombre de otra compañía).
“El cartón, explicó el productor, para mí, por ejemplo, tiene un costo de un dólar, el de los exportadores relámpagos que son virados vale 60 centavos, ya entran con 40 centavos más de ventaja ganando ellos y perdiendo el país al llegar plátano en este tipo de empaque que pagan dos o tres dólares menos en los mercados internacionales por falta de identidad”, sostuvo.
El empresario, que inició su actividad con plátano barraganete en 1997, acotó que para salir adelante se debe trabajar en conjunto y ayudar mas a los productores en transferencia de tecnología y asociatividad en todas las zonas plataneras ya que desde que culminó el Programa de Modernización de los Servicios Agropecuarios (Promsa) no se les ha vuelto a dar apoyo.
Recomendó a los productores trabajar empresarialmente, pensando que el negocio agrícola de hoy en día no acepta improvisaciones ya que los márgenes de ganancia son tan pequeños que es imposible entrar sin conocimiento técnico adecuado, sin filosofía de administración empresarial y con poco poder negociador.