Miércoles 02 de marzo del 2005 Crónica de TV

Red carpet

Sobre la alfombra roja del Teatro Kodak, sede de la ceremonia de entrega de los premios Oscar, los agentes, manejadores y relacionadores públicos de las estrellas de cine se afanan y se multiplican tratando de conseguir unos segundos de pantalla para sus representados. Corren de un lado para el otro, de periodista en periodista, ofreciendo su producto, que viene caminando distraídamente a unos pasos de distancia. Así, cuando se es una figura de E! Entertainment Television, ABC o TNT, basta con pararse al filo de la alfombra. Tarde o temprano, la montaña irá a Mahoma. Y Mahoma hasta se dará el lujo de rechazarla si considera que la montaña no da la talla.

Mánagers y periodistas, claro, negocian fuera de cámara. Aun así, un espectador atento siempre podrá distinguir algunos detalles del proceso. Nunca faltan los mánagers que pierden el recato y se hacen notar, como la de Penélope Cruz, este domingo, a quien vimos haciendo cola tras Anette Bening y Warren Beaty mientras los entrevistaba E! Entertainment, y luego llevándose a la española de la mano.

Claro que también existe la otra cara de la moneda. Por un lado, los agentes buscan a las figuras de las grandes cadenas de televisión y tratan de agradarlas, me imagino, para no ser rechazados. Por el otro, las pequeñas cadenas (o aquellas que no pintan mucho en Estados Unidos) buscan, a veces desesperadamente, a los agentes. Y no siempre lo consiguen. Pregúntele si no a Ana María Montero, de CNN en español: Leonardo Di Caprio ni la regresó a ver, Hilary Swank le pasó de largo y hasta Salma Hayek se le escapó, empujada por el mánager, mientras le dedicaba una triste mirada de impotencia, como diciendo: ni modo, carnal, me lleva este pinche güey.

En resumen: creemos que estamos asistiendo a un desfile de moda y de glamour, pero en realidad se trata de un torneo de relaciones públicas.

Crónica de TV

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.