Domingo 20 de febrero del 2005 Migración

Misas en español para los latinos

MILÁN, Italia | Rolando Ortega, para EL UNIVERSO

Iglesia italiana acoge a inmigrantes, la mayoría ecuatorianos

La celebración se aprovecha para la difusión de información, incluso para encontrar  trabajo.

La única pausa de cuatro horas semanales que la manabita Beatriz Rivas, de 45 años, tiene los domingos la aprovecha para, entre otras cosas, acudir a la misa en idioma español que la imparten el padre Giancarlo Quadri y otros sacerdotes italianos, en la iglesia Santo Stéfano, ubicada cerca del Municipio de Milán.

Este templo, uno de los más antiguos de la ciudad construido en 1560, es testigo de la concurrencia de centenares de inmigrantes latinoamericanos cada domingo, la mayoría ecuatorianos y peruanos, a los que se suman bolivianos, salvadoreños, colombianos y argentinos.

La concurrencia masiva de las dos primeras nacionalidades se evidencia en el ángulo izquierdo de la iglesia, donde se han colocado las imágenes del Divino Niño Jesús y del Señor de los Milagros, que luego del acto litúrgico son visitadas por sus seguidores para pedir de rodillas un trabajo o por el bienestar de sus familiares.

La devoción al Divino Niño Jesús es relativamente nueva, nació en junio del 2004, mientras los encargados del Señor de los Milagros han logrado instaurar una procesión anual en las calles de Milán, Roma, Torino y Bérgamo, que reúne a por lo menos 10 mil fieles.

Según el padre Quadri, una persona que ha dejado su país y su familia le da mucho gusto encontrarse con gente de su misma lengua, de su propia cultura. “Es un movimiento natural del espíritu humano”, dice al explicar una de las razones por las que los latinoamericanos acuden a la misa predicada en español y en la que se destaca el coro integrado por los inmigrantes que entonan cánticos religiosos adaptados a ritmos tropicales y a veces del folclore latinoamericano.

Hernán Falconí, oriundo de Santa Rosa, provincia de El Oro, tiene otras motivaciones para concurrir semanalmente con su esposa e hijo a este lugar de oración. “La misa nos ayuda a que el estrés y la depresión no se aferren en uno”, expresa.

"Tiene una manera tan particular de decir las cosas y de orientarnos", dice una joven lojana quien acude al templo las dos veces al mes que tiene libre en su trabajo.

Falconí no solo resalta la facilidad de comprender mejor los actos litúrgicos en su propia lengua, también concurre al templo para encontrarse con gente de su provincia, hacer nuevas amistades, incluso por la oportunidad de hallar un trabajo.

Otro ingrediente que a esta misa la hace diferente de la italiana es el carisma del sacerdote Quadri, quien ha optado por hacer de este encuentro religioso una reunión alegre, en la que no falta el buen humor y en donde se aprovecha el espacio para la información y ayuda a los extranjeros.

“No hay sanatoria (amnistía), no hay sanatoria…”, repite el padre Quadri, para hacerles entender a los inmigrantes “sin papeles” que no acudan en vano a las oficinas encargadas de tramitar la residencia.

También las asociaciones para inmigrantes y organizaciones de voluntarios, incluso las autoridades consulares encuentran en la misa un buen mecanismo de difusión.

El propio padre Quadri les autoriza que suban al altar y se dirijan a los presentes cuando él estima que es información útil para los extranjeros.

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